domingo, 17 de abril de 2016

EVANDRO TEIXEIRA, EL GRAN FOTÓGRAFO Y UN ERROR/ falso asesinato Neruda

("Soy el sueño de otros VIII")

Por Bernardo Reyes

Si usted pone el nombre de Evandro Teixeira en el buscador, podrá disponer de una enorme muestra de su magnífica obra fotográfica y abundantes datos biográficos, que me ahorran enumerar parte de sus méritos como el gran fotógrafo de sucesos sociales de su Brasil natal, y de otro hechos de nuestra dolorosa Latinoamérica.
 
En el caso que nos convoca, Evandro tiene el gran mérito de haber fotografiado el cuerpo de Neruda en la clínica Santa María, en lo que parece ser la morgue, y pasillos. Y es gracias a estas fotos tomadas en la mañana del lunes 24 de septiembre de 1973, que se puede contar con la aterradora secuencia que nos muestra un cuerpo grueso, rodeado por determinados personajes, todos identificados.

Las fotos, que no expongo aquí por lealtad con la privacidad de la autoría del amigo Evandro, originalmente me las había facilitado para estudiar su publicación en Chile. Como el proyecto avanzó tan lento, quedó durmiendo.

Pese a lo dicho estas fotos ya habían sido publicadas anteriormente en un libro suyo "Pablo Neruda: Vou Viver". Pero siempre he considerado que estas fotos dramáticas, tanto de Neruda como de los días posteriores al golpe, son extraordinarias y deberían difundirse en Chile.

De alguna manera es lo que sucedió, a través de pasquines diversos, de blogs, de comentarios enfervorizados, y sobre todo por las sobreexcitadas palabras de los querellantes, que quisieron ver en ellas una prueba concreta de la contradicción de caquexia, descrita en el certificado de defunción, con la apariencia corporal gruesa de Neruda.

Pocos saben, mejor dicho nadie, que las fotos las facilité yo mismo al ministro Carroza y formaron parte de un cuaderno reservado donde se impedía su difusión.
Y mi propósito era que precisamente este asunto se resolviera con opiniones científicas y no con las voces de opinólogos. Es decir, aporté a la investigación con fotos que los querellantes ni conocían.

Nadie sabe tampoco que mi abuelo paterno Rodolfo Reyes Candia, hermanastro de Neruda, murió en el hospital de Temuco. En su larga enfermedad fue asistido por mi esposa y por mi tía Laura Reyes Candia, hermana de mi abuelo.

Tuve que ayudar a vestir el cuerpo de mi abuelo, y lo acompañé todos los días de su extensa agonía en 1976. Tenía una insuficiencia renal que lo inflaba como globo, una apariencia de obeso, con su piel esponjosa. Como el parecido con su hermano Neruda era tan grande, quise que estas fotos de Teixeira las conociera el ministro y ordenara diligencias para que especialistas opinaran, cuestión que hasta ahora no se ha hecho.

Neruda se veía particularmente gordo en las fotos de Evandro, pero ¿Sería gordura? Nunca nadie lo averiguó seriamente, y que conozca, en la causa no hay un paper serio que estudie estas posibilidades que expliquen toda esta hinchazón, que ya Volodia Teitelboim dos meses antes, atribuía al uso de los corticoides que le hacían aparecer su cara con “apariencia lunar”.

Nada de esto lo supo su hijo, Rodolfo Reyes Muñoz, hijo de mi abuelo, ni sus 3 hermanos (actuales querellantes), por la sencilla razón que jamás fueron a ver a su padre en todos los meses que duró su agonía, tampoco asistieron al funeral. El abogado autonombrado irrisoriamente como “sobrino directo” , segundo hijo de su matrimonio segundo, hermanastro de mi padre, solo fue al funeral de mi abuelo.

Dichas estas tonterías familiares, que latea expresarlas, pero que sirven para limitar las acciones de impostores, caraduras y arribistas, debo decir que pese a toda la admiración que siento por Evandro Teixeira, se equivocó rotundamente en entrevista televisiva a un canal chileno donde dice que el día domingo 23, fue el último en verlo con vida, por un instante, mirando por la puerta entreabierta de su pieza en la clínica.

Se equivocó rotundamente: el día domingo 23 el poeta estuvo todo el día inconsciente y en el expediente, y otros testimonios, hay pruebas abundantes de ello. Entre otros de la viuda de José Miguel Varas. Y, además todos los testigos hablan de un biombo que protegía de las miradas exteriores. Hasta enfermeras atestiguan de esto.

Si no no se explicaría cómo es que ese día domingo 23 no tomó una foto con su Leica, y sí pudo hacerlo el día siguiente lunes 24 en la mañana, cuando ver el cadáver del poeta era una misión imposible. Solo pudo tomar las fotos porque Matilde se lo permitió, cuando Evandro a viva voz le recordó que se habían conocido en Brasil, junto a Jorge Amado.


Lo siento Evandro Texeira, amigo, en esto te equivocaste. Y mucho.