miércoles, 13 de abril de 2016

LA TIERNA HISTORIA DE MANUEL ARAYA ARRULLADO A LOS PIES DE NERUDA COMO UN OSITO DE PELUCHE

(“Soy el sueño de otros IV”)

Por Bernardo Reyes


He sostenido que la querella por asesinato de Neruda, realizada el 2011 por el Partido Comunista, es, ha sido y seguirá siendo una muestra palpable de inconsistencia argumental.
Se infiere del escrito, en términos muy generales, que les parece absolutamente razonable la versión de Manuel Araya, su destacado militante, y que hubiese sido silenciado por 38 años por inexplicables razones, por su propio partido, y por toda la prensa nacional e internacional, pública y clandestina.
Se menciona su preparación como guardaespaldas, y se le menciona como el hombre mas cercano al poeta. Y, como cuestión central, asevera que el traslado a la clínica Santa María era una maniobra distractiva para tratar de hacerlo parecer mas grave de lo que estaba para protegerlo.
En general se hace cargo de todas y cada una de las afirmaciones del Sr. Araya, ignorando los antecedentes biográficos, que nos brindan con elocuencia estudiosos destacados del propio Partido Comunista.

Pero lo mas curioso, es que esta presentación contradice completamente a lo que el propio Manuel Araya había sostenido años atrás, y junto con redactar los hechos de manera completamente confusa, cuenta una nueva historia sin verificar la verosimilitud de los hechos.
No nombra, por ejemplo, a Luis Vera Cano, el primer chofer de Neruda desde noviembre de 1972 (llegada de París), quien manejara un auto Fiat 125 blanco, por encargo de su patrón René Cornejo, amigo de Neruda, y hombre cercano al poeta y al partido.
Estos nombres y situaciones parecen completamente desconocidas por quienes presentaron la querella. ¿Debemos suponer que los querellantes desconocían a Vera Cano, la preparación física, el adiestramiento político, las amistades y cercanías de simpatizantes y que dejaron al poeta sin resguardo de ninguna naturaleza a su llegada de París?
¿Por qué razón no se menciona que el Sr. Araya solo comenzó a trabajar en abril de 1973, y que permaneció unos pocos meses al lado del poeta? ¿No lo sabían? ¿No sabían que no fue Araya a esperarlo al aeropuerto en 1973, porque el poeta ya había llegado en noviembre de 1972?
Parece imperdonable que los compañeros comunistas no conozcan los entresijos, el detalle de la historia del poeta, teniendo como tienen verdaderos maestros de la biografía, como fue mi entrañable amigo Volodia Teitelboim.
A lo largo del expediente se produce un enredo de fechas y contradicciones, que parece sorprendente, y que la prensa amarillista solo se hubiese hecho cargo de “las filtraciones” que convenía se conocieran.
Creo que todo este recelo mío apunta en un solo sentido: esta ligereza investigativa, refleja una absoluta falta de ética, que duele hacer notar. Pero que hay que hacer notar, porque estas imprecisiones –espero que no voluntarias- solo llaman a aborrecer y no a unificar a quienes las han redactado.
Lo curioso del asunto, es que a lo largo de todos estos años jamás se integrarían al expediente dos publicaciones, que contradicen a los querellantes, y al imaginativo Manuel  Araya, y que transcribo. En ella puede demostrarse que el Sr. Araya sencillamente no pudo haber visto la guatita enrojecida del poeta por un pinchazo. O porque no coincide el día, o porque los redactores, bastante malos para los números no hicieron un cálculo de los tiempos estimativos del viaje. Y porque ignoraron, y al parecer siguen ignorando, los datos biográficos que cualquier nerudiano conoce.
Siendo parte de la causa, mi abogado entregó al juez Carroza estos documentos.
_____________________________________________________________
Diario El Líder de San Antonio (26 de junio 2004)
 “A NERUDA LO MATARON”
Por Rodrigo Ogalde Cofré
Foto de Cristián Pávez

Manuel Araya Osorio (58 años) conoció a Pablo Neruda cuando tenía 14 años. Eran los tiempos en que ambos pertenecían al Partido Comunista de Chile y una década en la que profundos cambios sociales y políticas se daban en el país.

¿Cómo se transformó en el secretario privado de Neruda?
Mi partido (comunista) me dio la misión que me hiciera cargo de él cuando en 1973 llegó de Francia aún con el cargo de Embajador de Chile. A mí me enviaron para que lo cuidara y protegiera. Yo era como un hijo de la senadora Julieta Campusano y a través de ella me relacionaba con Neruda antes de asumir mi misión. Yo tenía una formación muy buena y eso fue lo que el partido tomo en cuenta para asignar esta misión.

¿Ud. ya tenía una relación con Pablo Neruda?
Habíamos hablado muchas veces en varias reuniones del partido.

¿El se instaló a vivir en Isla Negra?
Claro, y a mí me dieron la misión de velar por su seguridad.

¿Había miedo  por que el sufriera un atentado?
Sí, porque habíamos tenido ciertos tropiezos y por eso mismo había ciertos temores, sobre todo de Patria y Libertad. Incluso yo lo traje al aeropuerto y lo trasladé hasta Valparaíso, desde donde nos trasladamos a Isla Negra, donde lo acompañé hasta sus últimos días.

¿El estaba muy enfermo?
El no estaba tan enfermo para fallecer pero le afligió mucho la muerte del Presidente Allende, porque fue un golpe muy duro para el. De hecho, Allende iba a venir  el mismo 11 de septiembre, pero en la madrugada llamó para decir “imposible que yo vaya, porque hay ruido de sables”, y ese fue el únido contacto que él tuvo con Allende. Entonces mme llama y me dice que parece que tenemos un golpe de estado, y yo le dije que acaso había dormido porque estaba viendo visiones; pero luego encendió una radio y a través de una emisora argentina supimos que se había producido el golpe.

¿Usted era el guardia personal de Neruda?
Justamente, yo era la persona clave, persona de confianza del sistema.

¿Y manejaba un arma para realizar su trabajo?
Si yo tenía una preparación adecuada.

Había recibido instrucción para defenderse…
(¿…)defensa personal. Entonces, el 11 de septiembre fue un día caótico para nosotros porque tuvimos la única visita del comisario de El Quisco en ese tiempo, y él nos dio facilidades a nosotros. Recibimos a las 10 de la mañana un comunicado de Manuel Contreras, que era director de la Escuela de Ingenieros, diciéndonos que Neruda no iba a sufrir ningún vejamen, y que estuviéramos tranquilos y que despidiéramos a las personas que trabajan con nosotros en la casa, que era un mozo, un jardinero, una niña de mano, una enfermera y una cocinera, a quienes tuvimos que decirle adiós. Como a las 11 de la mañana se nos instaló un buque de guerra frente a la casa de Neruda, y nosotros no sabíamos qué pasaba, e incluso pensamos que nos iban a volar. Entonces, nosotros, el gobierno de México le ofreció en esos días que se fuera a ese país y él con su señora Matilde. Vino entonces una enfermera de Valparaíso para ver qué podíamos hacer para llevarlo a la Clínica Santa María.

LOS DÍAS TERRIBLES

¿Se veía muy enfermo Neruda?

Neruda estaba bien, pero tenía dolores producto de un cáncer. El había sido operado de la próstata, y a nosotros nos decía que no fuera del lado de él, sobre todo después del 11. Yo le dije que si yo tengo que morir, aquí vamos a morir juntos, porque esa era mi misión. Así empezaron los ofrecimientos y fue México el país que se portó más bien con él, e incluso México nos envió un avión a Santiago para trasladarlo. Pero el problema era cómo llevarlo a Santiago y tuvimos que usar una ambulancia vieja que estaba en Santiago. Yo tenía un salvoconducto que me dio Manuel Contreras para trasladarme entre Santiago e Isla Negra.

¿La intención de Neruda era salir del país?
Claro, irse por ejemplo a México.

¿Tendría que haberlo acompañado?
No, yo me tenía que quedar en Chile, porque debía quedarme para resguardar sus bienes, de los cuales yo tenía un poder notarial que después me quitaron. Yo me quedaba feliz si él se iba a México. El problema que había es que los médicos de la Clínica Santa María querían sacarme porque yo era el portero de la habitación en el que él estaba. Yo autorizaba las visitas que él recibía, entre las que destaco al gran Radomiro Tomic. Mientras Neruda estaba en la clínica yo trasladé algunas de sus cosas a Santiago para que luego partiera a México. La Embajada de Francia me prestaba los autos para hacer todo esto.

¿Cómo era su relación con Neruda al interior de la casa?, ¿es cierto que era amante de los buenos vinos y que cuando bebía alcanzaba mayor inspiración?
No,no no. Yo le puedo decir porque fue muy cercano a él y estuve mucho con él cuando estaba haciendo algo, por ejemplo yo estaba sentado a los pies de él, mientras él estaba acostado y conversábamos muchas cosas, nos reíamos, y el me enseñaba muchas cosas que yo no sabía. La relación con el era muy buena, sobre todo con la gente que trabajaba en la casa, porque todas las diligencias de ellos las hacía yo; por lo mismo yo le decía a la señora Matilde que era como una dama de compañía, porque eso era lo que hacía y se ría con el. Yo llegaba en la mañana para ordenar que le sirvieran a las 7 de la mañana el desayuno, esa era una norma.

¿El tomaba desayuno en cama?
Claro, pero el desayuno se lo servía el mozo.

¿Usted se preocupaba mucho de él?
Sí, tenía que preocuparme de que no faltara nada, porque él a veces mandaba que el mozo le lavara los vidrios de las grandes ventanas que daban al mar, por donde Neruda miraba al mar.. El ordenaba nomás, y yo era el dueño de casa, y como tal debía tener de todo en la casa y regular las visitas.

¿Qué pensaba Neruda en esos tiempos, cuando ya lo había conseguido casi todo?
Lo que hacía era que se preocupaba mucho por los problemas que se vivían con el sistema que había en ese entonces. Todos estábamos preocupados por lo que pasaba, y sobre todo por lo que pasaba en la política del país. Estaba muy preocupado por la gente y lo que ocurría. Yo no estoy de acuerdo con el trato que nos dieron los militares, porque fueron inhumanos y salvajes.

¿Pero usted dice que Manuel Contreras los ayudó un poco?
Sí, pero Contreras mandaba aquí, pero los marinos mandaban en otro lugar. Contreras dijo por teléfono una vez que por orden del Presidente de la República Augusto Pinochet a nosotros no nos iban a molestar, menos a Neruda, pero al poco rato la casa de Isla Negra estaba rodeada de marinos, que registraron la casa en busca de extremistas. Pobre Neruda porque lo levantaron y lo movieron desde su propia cama para buscar armas debajo de ésta. En esa casa no teníamos otra arma que la que yo usaba.

NERUDA ENVENENADO

¿El llegó a la Clínica Santa María el 19 de septiembre?



¿De qué fallece él finalmente?
El fallece de cáncer.

¿Cómo fueron esos cuatro días hasta el 23 de septiembre cuando murió?
Duros, muy duros.

¿Usted estuvo con él? Y ¿cómo estaba él?
No si el estaba muy bien; el error nuestro fue que yo no me voy a sacar de la cabeza mientras esté vivo, que el día 22 a nosotros con la Matilde nos tocó venir a sacar las últimas cosas, y el avión lo estaba esperando para llevárselo a México.

¿El quedó solo en la clínica?
Cuando llegamos con Matilde de Isla Negra, después de traer las cosas que se llevaría a México y que recibía la Embajada de Francia. Entonces yo fui a verlo y él me dijo que estaba durmiendo y que le habían pinchado en la guata; yo le decía que era tan mañoso, y que eso era de pura maña. Pero me repitió que tenía como ají en la guata, y le miramos la guata y tenía pinchaduras, como con una coloración rojiza. Entonces yo estaba cansado. Pero a las 5 de la tarde, un maldito médico de la clínica me dijo que tenía que ir urgente a comprar un remedio que según el salvaría la vida de Neruda, el remedio se llamaba Horubotan. No lo encontré en ninguna parte y volví a la clínica, pero el médico me dijo que en Vivaceta lo encontraría. Salgo y me fijé que había unas personas detrás de mí, y al llegar a Balmaceda dos autos me atraparon y se bajaron del auto para finalmente llevarme detenido. Les dije que Pinochet había dicho que no nos haría nada y que sólo me podían preguntar por Neruda y no por otro.

¿Usted cree que a Neruda lo mataron?
Sí claro lo mataron.

¿Por qué dice eso?
Porque Neruda tenía un manchón rojo en el costado del estómago, y según él lo habían pinchado y que estaba durmiendo cuando le pusieron una inyección. Por eso yo no me sacado que Neruda murió, no de cáncer. Creo a Neruda lo envenenaron.
________________________________________________________________

EL LÍDER DE SAN ANTONIO

Usted está en : Portada: Crónica

Viernes 13 de mayo de 2011
"No conocemos a manuel araya" 

El jefe de la Bancada del Partido Comunista, indicó que si bien, no conocen a Manuel Araya,
el responsable de los dichos sobre el supuesto asesinato cometido contra Pablo Neruda,
les gustaría acercarse a conversar con él. "Me da la impresión que no es militante PC,
pero tenemos muchas ganas de hablar con él sobre el caso, no sabemos como ubicarlo,
pero con los requerimientos de la Justicia ante el caso, llegaremos a él", sostuvo.