miércoles, 6 de abril de 2016

RESEÑA DE GIUSEPPE BELLINI

Reseña de Giuseppe Bellini: Bernardo Reyes, El Diario de Cristina, Santiago de Chile, RIL editores, 2015, pp. Para NOTIZIARIO Nº 70, Università Degli Studi di Milano. Marzo 2016.

 Si legge con vero interesse questo agile romanzo di Bernardo Reyes,
peraltro anche rilevante poeta. L’autore, con stile vivace, propone una tra-
ma complicata che conduce sotto sotto alla lunga discussione intorno alla
morte di Neruda, suo parente, dell’avvenuto o meno avvelenamento. In
realtà, di questo tema non si tratta nel romanzo, solo se ne percepisce il
senso, ma l’intenzione del Reyes, attraverso il personaggio della bimba
 Cristina e del diario con il quale essa documenta dalla famosa Frontera, gli
avvenimenti, conduce direttamente al grande poeta, alle sue numerose allu-
sioni all’ambito familiare, a un paesaggio straordinario, ma di faticosa vi-
cenda umana, permeato di profonda tristezza, sottoposto all’impero di una
natura selvaggia dominante. Un mondo barbaro che, nel romanzo, rivela
tutta la sua negatività proponendo la vita di un settore parentale disastrato
mentre, come al di là di un velo trasparente che isola la famiglia del poeta,
traspare l’ombra dello stesso, nelle sue rare comparse, significative sempre del suo cammino complicato nel mondo.
Un mondo complesso, quello presentato in El diario de Cristina, che ricrea la solitudine e la povertà tanto presenti nella poesia di Neruda, e un diffuso senso di disfacimento e di morte, quasi a interpretare del poeta gli anni ultimi della sua vita, e una evocazione della sua tomba, nell’esplo- sione del silenzio. Presenze e assenze ma sempre memorie vive, che fanno di questo romanzo un testo da meditare e interpretare nel profondo, dominato in trasparenza dalla personalità del Poeta. 

LO QUE SE OCULTA Y CALLA

 Reseña del escritor Mario Valdovinos, para "Artes y letras" de "El Mercurio", 27 de marzo 2016. 

El diario de Cristina
Bernardo Reyes. Novela
Editorial RIL. Octubre 2015. 133 páginas

La novela, carente de diálogos, está escrita sobre la base de secciones y capítulos muy breves, con un decorado minimalista, por medio de un  estilo atractivo y elaborado. La historia de una mujer muerta hace cincuenta años, en 1962, aparece narrada por el bisnieto, quien construye una trama evocada y conjetural: la biografía de Cristina, a partir de residuos, de un diario infantil,  de fotos -polvo azul de exterminadas fotografías-,  y de marcas adheridas, como fantasmas que agonizan, en la memoria de los protagonistas. Cristina es analfabeta, después cleptómana y ninfómana, viuda a los veintitrés días de casada, un ser sin lenguaje, pues sus vaivenes los reconstruye la voz de un narrador testigo, su bisnieto. Cristina, una guacha, es una pariente pobre y conflictiva, una pieza que no encaja en el orden de las familias de la región de La Frontera, durante el siglo pasado. La novela describe un mundo perdulario y espectral, no exento de violencia y de pasiones desaforadas, de sombras y enigmas, de secretos guardados y misterios, de abusos, tabúes y celadas. Un microcosmos donde es más elocuente lo subterráneo que lo dicho, y el rumor de lo cotidiano mucho más intenso que la épica y la vida heroica. Una trama despojada de hechos solemnes, movida por un lenguaje poético  y provisto de la virtud capital de la prosa: la amenidad. Son sombras que murmuran, reptan y complotan, unas contra otras, en un paraje cómplice de esa larvada forma de existencia.
 
En medio de la historia, Cristina queda en la penumbra y alcanzan mayor visibilidad el abuelo del narrador, innominado, adicto a las mujeres, y el correlato frecuente que apunta a la figura también evocada de un poeta criado en Temuco, que cumple estaciones biográficas muy parecidas a las de Neruda, quien, en su correspondencia enviada desde oriente, cuando era un abandonado cónsul, menciona en sus cartas a Cristina. Sobre Neruda la voz narrativa incluye ironías y conjeturas disparatadas, no desprovistas de humor, satiriza su figura. El diario de Cristina acumula vidas mínimas, figuras de segundo plano, comparsas, actores de reparto.
Después aparece la bisabuela, quien, cansada de la sumisión, huye con un gitano; el narrador, verdadero protagonista del relato, enferma de cáncer a la cadera y se retira con sus reflexiones y recuerdos a una casa costera. Allí la noción argumental se desmadeja un poco, respecto de la historia de Cristina, si bien el interés narrativo no decae, debido al estilo de contar: reflexivo, crítico y autocrítico, matizado con episodios y sentencias de  impacto.
La conclusión es que lo que se oculta y calla resulta, a fin de cuentas, lo dicho.