viernes, 24 de febrero de 2012

TRISTE, SOLITARIO Y FINAL


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(24/feb./ 2012  Por Bernardo Reyes)

Allí, en una cervecería para borrachos y universitarios del Barrio República, cuando ya no nos cabía ni un dedo de trago más, le dije a Osvaldo a modo de despedida que nunca podría olvidar que el día antes de que apareciera publicada su famosa novela, yo tenía escrito un poema cagón del mismo nombre que luego extravié, escrito en aquellos días en que con mi compadre Guido solíamos pedir limosna en la entrada del Mercado Municipal de Temuco, cuando ya era evidente que la revolución era un tema reservado sólo para justificar borracheras y escribirle poemas a las putas.

(Del libro "Los mejores 100 cuentos V de los concursos 2009 y 2010" del concurso de microcuentos Santiago en 100 palabras).