miércoles, 29 de junio de 2011

EXTREMAUNCIÓN


Por Bernardo Reyes (29 junio 2011)

Desfogadas de su hastío, ellas repiten mantras y mudras. Y bendicen en luna llena sus crucifijos hechos de perdernales azules.
Y leen a Madame Blavatsky para olvidar calenturas y amantes. O tedios crónicos y esposos ausentes.
Y dicen, se dicen, que irán a Cheops a un ritual de purificación y descarga. O a pavear para que una de esas se les contagie la conjuntivitis de Horus.
Y se soñarán orinando en cuatro patas como una pantera detrás del Ashram donde orinó Krishnamurti.
Y se prestaran libros de Connie Méndez, y recitaran de memoria a Paulo Coelho, felices en su urgente cotorreo. Y sin entender una palabra, adoraran al Yug Yoga Yoguismo, de De la Ferriere, el mitómano.

Y darán por caducado el fuero de los ojos diciendo: no madre, no creo en tus ojos de muerta desaguados.
Y solo habitarán el hedor de los cuerpos yertos, vacíos de alma.
Y cubrirán de mirra e incienso sus días, mientras por las avenidas un mar de muchachos dirán que los pacos no saben amar, como un mandala indomado de furia.