lunes, 7 de marzo de 2011

CON TODOS LOS DIOSES




Por Bernardo Reyes (7 mar. 2011)

Un día con más día que otros días, abandonó para siempre el templo y pensó: la sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve para nada.*

Luego estregó aquél tiempo que le pareció perdido; las iras; el recuerdo de unos labios que jamás aprendió a besar por tomar los hábitos.
Y se pensó otro desde la oquedad de ese vacío inescrutable, desde donde le pareció escuchar una voz.
-Yo soy Nirvana- escuchó.
-El sueño y tu derrame, el relámpago mudo de tu infancia, el asombro, el recuerdo de la hembra cercenada que se abre y muerde tus sesos y tus sueños durante un tiempo sin tiempo-

La religión de su vida era una religión absurda. Consistía básicamente en repetir siempre una misma rutina de recuerdos y de odios. Y entre uno y otro, penitencias, lecturas de profetas apócrifos, y tedio persistente.

Así fue que se reencontró con ella, cuando ya había olvidado rosarios y mantras, en un pueblo parecido a Cherquenco:

-Yo sólo tengo clientes- dijo Magdalena Kamala, la rubia ninfa que recibió con desdén el ramo de sonetos recién cortados que le llevaba como obsequio. El la seguía recordando como antaño, cuando el acople era un vuelo para escaparse de la muerte, con todos los dioses asombrados.

Era, es verdad, un día extraño. Ella secó sus lágrimas, cansada de recordarlo. Y el, ya no podía encontrar, lo que ya no existía.

Entre ambos bastó una mirada, para fundar la secta del rencor.

(* Gabriel García Marquez? Fito Paez?)
Imagen "Huella del Buda", tomada de wikipedia.