Por Bernardo Reyes (3 agos. 2011)
Ahí, entre babas, estaba el germen del mal y del bien.
El sueño ebrio girando en su carrusel oxidado.
Por qué me abandonaste, me dijo, desabrazándome,
huyendo de mí,
manca, ambidextra, lúbrica.
Y sola, como recién parida del huevo de una serpiente.
Sería inútil negarlo: jadeabas en mi oído,
antes que te fueras de ti.
Y luego, cuando te fuiste, te sentí hurgar en mis sueños,
caliente y furiosa como nunca.
Si tu me miras yo me vuelvo hermosa, dijo citando a la Mistral.
Y luego desapareció, reptando, por un sendero
de álamos temblones.
DANZA CON SERPIENTE
Author: Bernardo Reyes /
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

![Validate my Atom 1.0 feed [Valid Atom 1.0]](valid-atom.png)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada