martes, 22 de marzo de 2011

SÓLO EL MISTERIO






Bernardo Reyes (22 marzo 2011)


Fue en la marea baja de sí misma que notó lo insoportable que le resultaba ser feliz.

Y fue ese vórtice inverso, que arrancaba bestias de abismo a la superficie, el que le trajo fastidio a sus días, y la hizo escapar en sueños por calles de antaño, ahora vacías.

Donde antes hubo algarabía de comerciantes, frutos de colores, olor de especias, del cilantro, y pescados aún con brillo en sus ojos muertos, ahora había nada.

En ese sueño le pareció llegar frente a la reja del que siempre amó, donde aún se podía leer en el cristal: Solo el misterio nos hace vivir, sólo el misterio (*).

Recordó entonces el primer día que hicieron el amor, antes que existiera esa mampara y supiera que era el amor de su vida.

Dicen que fue el primer disparo, ese de las cinco de la tarde, el que dio término a las horas.
Un disparo mortal que nadie escuchó porque es posible que solo alguien hubiera soñado que alguien soñaba que una bala era disparada.

El asunto fue que el partió para alguna parte. Y a ella solo le quedó ese brutal retorno a una soledad inexpugnable.

* Dibujo de Federico García Lorca (Solo el misterio nos hace vivir. Sólo el misterio). En Obras Completas Aguilar Ed. 1960, Recopilación y Notas de Arturo del Hoyo, prólogo de Jorge Guillén, y epílogo de Vicente Aleixandre)

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