viernes, 25 de febrero de 2011

CEREZA DE LA MUERTE


Por Bernardo Reyes (25 feb. 2011)

Los pensamientos son como niños, que se aquietan cuando el sueño acecha.
Alguien los llama a la cama: andan por ahí jugando a las escondidas con la vigilia.
Quizás haciendo burbujas con recuerdos imprecisos. Lo que sea con tal de negar el retorno a la noche.

Voces proféticas dicen que todo es ilusión, el maya indú.
Puede ser y puede no ser. Porque el vacío donde ha anidado la ternura, o el eco del goce de los cuerpos acoplados, es evidente.
Pero sobre todo queda el sueño, donde el olvido y el abandono deja paso a la otredad.

Carl Jung con picardía decía en una entrevista que no había que olvidar que lo inconsciente jamás puede ser consciente, aunque nos empeñemos en ello, y hagamos de nuestras vidas un ejercicio perpetuo tratando de racionalizar lo que no es racional.

La mente se aquieta en algún fugaz instante.
Desaparece la cordura, y en la habitación vacía solo queda un buitre tratando de comerse la cereza podrida de la muerte.

*Imagen tomada de "El Libro Rojo" de Carl Jung.
Pinchar aquí para ver referencias de Jung sobre la muerte.

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