domingo, 7 de marzo de 2010

MUJICA Y GONZÁLEZ LTDA.


Mujica y González no siente ni pena, ni bronca. Jamás envejece. Existe no más, pese a que no tiene alma. Oficina sí tiene. Pero nadie lo ha visto en esa oficina. Ni siquiera pertenece al directorio. Sin embargo, el precioso letrero dice clarito: Mujica y González Limitada. El no conoce, no sabe, lo que es multitud. Tampoco lo que es soledad. Sorprendentemente se le asocia al éxito y como si fuera poco, a valores morales, pese a tratarse de un ente abstracto. Y como no tiene alma, Mujica y González no puede tener culpabilidad. Puede, por ejemplo, hacer edificios. Mejor dicho, representa a quienes los hacen, es decir a obreros, ingenieros, arquitectos. Mujica y González es absolutamente inocente de reducir las especificaciones de los fierros de las construcciones, de disminuir la calidad de los cementos, de poner un panel de mierda, en vez de ladrillos o concreto, pese a que en el plano dice clarito que ahí habría que poner un muro divisorio. Es, en una palabra, una fantasía, una abstracción, pero su nombre flamea en cada nuevo edificio que se construye, en donde fluyen los dineros de los bancos, de los inversionistas, y los pequeños grupos de multimillonarios que tienen el dinero acumulado, hasta que nosotros los ineptos, sepamos que somos pobres de puro imbéciles que somos. A Mujica y González se le quiere. Se le aprecia en la recepción de obras municipales. En su nombre se invita a comer y a tomar buenos tragos a los inspectores municipales. A nadie le importa que no tenga rostro. Lo único que de verdad importa es que su rostro represente eso que podríamos llegar a ser. Porque es claro que Mujica y González representa un camino. Nadie podría culparlo de usura, inhumanidad, u homicidio premeditado, por no cumplir con las normas de construcción antisísmica estipuladas en la ley, disminuyendo las especificaciones técnicas. Finas terminaciones, piscina temperada, cámaras de seguridad, todo un paraíso, o un mini paraíso de unos pocos metros cuadrados, son el gancho, la miel, que atrae a quienes quieren acceder a la felicidad, que se llama Mujica y González Limitada. Y cuando ese mundo -el mundo de Mujica y Gonzalez Limitada- se derrumba, por mas que se diga otra cosa, se derrumba también parte de nosotros mismos, ya que Mujica y Gonzaléz, somos nosotros mismos. Aunque lo neguemos.

Otros seudónimos de Mujica y González puede encontrarlos pinchando aquí.