miércoles, 17 de marzo de 2010

NIVIA PALMA Y LA ÉTICA PROCAZ

(17/03/2010)

Más que un telegrama de la pachamama ofuscada con el comportamiento de sus hijos irresolutos, me parece que los terremotos tienen una lectura literal que no necesita del auxilio de videntes clamando piedad a sus dioses en particular.

El pavor ante la evidencia del fin, de ver la muerte rugirnos esas puteadas viscerales desde un abismo inexpugnable, nos hacen ver la inutilidad de los discursos.

Lo interesante viene después, cuando el miedo se diluye, y de nuevo la lengua vuelve a soltarse, como es el caso. Ahí en medio de la Babel de voces, todas conteniendo verdades absolutas, surgen los más inverosímiles atajos para llegar al cielo lo más pronto posible. Es decir, al proceso de reconstrucción del país derrumbado.

Una de ellas, la de la directora de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y museos, ha planteado una brutal amputación a los fondos destinados a cultura, sugiriendo la redestinación de $2.125 millones existentes para la implementación del Maletín Literario, de $300 millones, de la primera etapa del Museo de Isla de Pascua, y otros $200 millones destinados a proyectos patrimoniales de la DIBAM, y finalmente el 70% de los fondos concursables de los fondos de cultura.

Con esta misma lógica, desde hoy mismo debería comenzarse sin más tardanza a ahorrar agua, comenzando –por ejemplo- con la destinada a los riegos de los jardines del barrio alto. ¿Cuántos pueblos, carentes de agua, podrían satisfacer sus demandas con esa agua destinada a los jardines de los ricos?

O bien, disponer de los parques, paseos peatonales, y otros espacios inservibles, como terrenos aptos para la construcción de casas de emergencia.

Lo dicho entonces por Nivia Palma, debe tratarse de una visionaria propuesta que desde nuestra pequeñez intelectual no podemos entender, pero que con el paso de los años, cuando el juicio de la historia sea saldo disponible a nuestro favor, podremos llegar a comprender en plenitud.

Lo propio me ocurrió con esta dama, hace ya unos once años, cuando con mi amigo Guido Eytel denunciáramos a un descarado SEREMI de la IX Región, que utilizando testaferros, e implementando jurados en que los jueces eran juez y parte, se ganaban millones de pesos de fondos concursables.

En la ocasión la Contraloría, determinó la prohibición del funcionario de ejercer cargos públicos por cinco años, y por cierto el intendente tuvo que pedir la renuncia del funcionario. Y de paso demostró que nosotros, sus denunciantes, teníamos total y absoluta razón.

En esa ocasión fue también Nivia Palma la que dijo públicamente que ella ponía las manos al fuego por el SEREMI, y pasado el tiempo jamás nadie vio ni la más modesta magulladura en sus manos.

Porque ese es el punto, hablar con tono profético las sandeces más arrogantes que pueda permitirse un empleado público, y pretender no solo salir indemne, sino más encima, pasar a la posteridad.

sábado, 13 de marzo de 2010

ALMACÉN ESPERANZA


En cosa de un año desaparecieron los traficantes y los borrachos. El barrio se veía lindo, y la lluvia de otoño favoreció que brotara maleza. El musgo pronto cubrió los muros de grafitis absurdos y feos y la gente comenzó a tener confianza.
En la población tampoco supieron qué ocurrió con los gatos y los perros hasta ese día que los vecinos se percataron que don Pelayo tenía una leona africana, una gorda felina mansa y silenciosa, detrás de su pequeño almacén.
Hubo, claro, un escándalo mayúsculo. El hombre tranquilo y solitario fue exhibido esposado y el Servicio Agrícola y Ganadero, en conjunto con grupos de defensa animal, llamaron esa misma tarde a una conferencia de prensa para explicar los alcances del abuso, sin tocar siquiera el origen de la pellejería de las mascotas por todos lados.
Hubo ternura en esa última mirada que se dieron la felina y su protector, antes de partir cada cual a celdas diferentes.

domingo, 7 de marzo de 2010

MUJICA Y GONZÁLEZ LTDA.


Mujica y González no siente ni pena, ni bronca. Jamás envejece. Existe no más, pese a que no tiene alma. Oficina sí tiene. Pero nadie lo ha visto en esa oficina. Ni siquiera pertenece al directorio. Sin embargo, el precioso letrero dice clarito: Mujica y González Limitada. El no conoce, no sabe, lo que es multitud. Tampoco lo que es soledad. Sorprendentemente se le asocia al éxito y como si fuera poco, a valores morales, pese a tratarse de un ente abstracto. Y como no tiene alma, Mujica y González no puede tener culpabilidad. Puede, por ejemplo, hacer edificios. Mejor dicho, representa a quienes los hacen, es decir a obreros, ingenieros, arquitectos. Mujica y González es absolutamente inocente de reducir las especificaciones de los fierros de las construcciones, de disminuir la calidad de los cementos, de poner un panel de mierda, en vez de ladrillos o concreto, pese a que en el plano dice clarito que ahí habría que poner un muro divisorio. Es, en una palabra, una fantasía, una abstracción, pero su nombre flamea en cada nuevo edificio que se construye, en donde fluyen los dineros de los bancos, de los inversionistas, y los pequeños grupos de multimillonarios que tienen el dinero acumulado, hasta que nosotros los ineptos, sepamos que somos pobres de puro imbéciles que somos. A Mujica y González se le quiere. Se le aprecia en la recepción de obras municipales. En su nombre se invita a comer y a tomar buenos tragos a los inspectores municipales. A nadie le importa que no tenga rostro. Lo único que de verdad importa es que su rostro represente eso que podríamos llegar a ser. Porque es claro que Mujica y González representa un camino. Nadie podría culparlo de usura, inhumanidad, u homicidio premeditado, por no cumplir con las normas de construcción antisísmica estipuladas en la ley, disminuyendo las especificaciones técnicas. Finas terminaciones, piscina temperada, cámaras de seguridad, todo un paraíso, o un mini paraíso de unos pocos metros cuadrados, son el gancho, la miel, que atrae a quienes quieren acceder a la felicidad, que se llama Mujica y González Limitada. Y cuando ese mundo -el mundo de Mujica y Gonzalez Limitada- se derrumba, por mas que se diga otra cosa, se derrumba también parte de nosotros mismos, ya que Mujica y Gonzaléz, somos nosotros mismos. Aunque lo neguemos.

Otros seudónimos de Mujica y González puede encontrarlos pinchando aquí.