miércoles, 16 de diciembre de 2009

CUÁNTO GANÉ, CUÁNTO PERDÍ


Por Bernardo Reyes


Dónde estarán los amigos de ayer
la novia fiel que siempre dije amar.

Dónde andarán mi casa y su lugar
mi carro de jugar, mi calle de correr.

Dónde andarán la prima que me amó

el rincón que escondió, mis secretos de ayer.

Cuánto gané, cuánto perdí,
cuánto de niño pedí,

cuánto de grande logré
qué es lo que me ha hecho feliz

qué cosa me ha de doler.
[…]

Pablo Milanés


A veces el santo y seña era francamente ridículo:
- soy Carmen, y vengo a buscar empanadas.
O bien:
- hay que ir a buscar en auto al primo porque se curó.

Casas de seguridad, bobamente disimuladas, carpetas de plástico o mesas con doble fondo escondiendo la entrada a documentos secretos, cajas de fósforos conteniendo insondables misterios, chequeos y contrachequeos, antes de cruzar una palabra con quien pertenecía a un cuadro compartimentado diferente.

Recuerdo con cariño a mis hermanos del MIR, a pesar que en mi vida he visto mayores contradicciones: propagandas armadas descabelladas, impracticables, o con riesgo evidente de la vida de inocentes; o el acto de convencer a muchachos y muchachas de que la revolución se concretaba solo con saber manejar un arma.

Pero asimismo ¿cómo podría olvidar esa fraternidad a toda prueba de ese compañero que con sus dos hijos nos custodiaban en actos públicos con Marycruz?
Eran tiempos de crear el CODEPU en Temuco, con ayuda de nuestra entrañable amiga Fabiola Letelier, teniendo a diario vigilancia de investigaciones y carabineros, cuando se empezaba a rearmar esto que hoy se llama democracia, cuando era habitual tener el teléfono intervenido y seguimiento evidente. Las amenazas de muerte o las obscenidades andaban a la orden del día.
A muchos políticos de mi región, hoy electos, los conocí cuando corrían velozmente para un lado y otro para demostrar a última hora ser los más perseguidos de todos los perseguidos políticos, los más demócratas entre los demócratas.
Había entre ellos gente honorable, por cierto. Nuestro amigo abogado, torturado a sus dieciséis años, sufriendo la asfixia despiadada con una bolsa de nylon amarrada en su cabeza, hasta que tuvo que hablar, y con ello lograr que la entrada del aire a sus pulmones se restableciera, es uno de esos seres que debió haber sido escogido para gobernarnos.
El no fue un delator, sino una víctima de torturadores regionales que después bajo el pretexto de obedecer ordenes superiores, salieron indemnes casi de toda culpabilidad.

En su momento ví con recelo esta connivencia alegre con personajes siniestros de la dictadura como Alfonso Podlech, torturador o promotor de la tortura, ahora preso en Italia. Muchos hombres vinculados a las leyes y a la democracia en mi región hoy estarán espantados por el rigor de las leyes europeas, que mantienen preso al colega, que cometió el pecado venial de pasársele la mano con unos patipelados de ultraizquierda.

Porque es así de inmoral nuestra justicia. Recién anteayer usurparon las tierras mapuches, y hoy los usurpadores exigen pagos millonarios por esas mismas tierras.
Ayer y hoy la jibarización del delito, permitió una interpretación ambigua de la ley, que derivó en la consumación a largo plazo del delito. Con ello la prescripción es apenas un trámite menor.

Había otros, como un miserable mitómano profesional, de apellido francés, que en una noche de borrachera hizo escribir una amenaza de muerte en contra de sí mismo en los muros de un colegio donde hacía clases, con el objeto de lograr notoriedad como un genuino perseguido.
Decía ser amigo de Luciano Cruz, y hasta del padre del actual hombre del cambio que les aguó la fiesta a la Concertación. Hechas las averiguaciones, jamás había tenido tales relaciones, pero ya su red estaba tejida, y el partido socialista lo acogió como un socialista renovado para canalizar su sapiencia y lucidez revolucionaria luego de impetrar con ahínco su anhelo de servir a la causa socialista, mediante la impostación de una supuesta excelencia política.

A cada nuevo proceso de reparación corrían como putas a tocar algo de la repartija, que llegaba gratis de La Moneda, en desmedro naturalmente de quienes merecían con justicia dichos actos reparatorios. Sin mencionar que fueron los primeros en merecer cargos de confianza, prebendas diversas, o trabajo, el mismo trabajo que sistemáticamente la dictadura y la llegada de la democracia, nos negó a muchos.

Olvidé o quise olvidar para siempre el nombre de una regordeta democratacristiana, refocilada con sus viajes a Europa y esta democracia que le caía del cielo: su esposo era un profesor soplón, y ella misma como dirigente de los profesores, le negó una ayuda mínima a Marycruz, mi esposa, quien también pertenecía al Colegio de Profesores, cuando nuestra situación era espantosamente precaria por la falta de trabajo y que había luchado codo a codo por la democratización del gremio.
La descarada engullidora negó ese necesario y modesto pedido en mercaderías, de los muchos pedidos que ella hacía para el consumo de su familia, delicatessen incluida, pero financiado por el colegio de profesores.
Hasta hoy se le respeta en su partido, y se le dan cargos de confianza.

Olvidé o quise olvidar para siempre el nombre de aquél antropólogo, supuestamente cara visible del MIR, quien dispuso que Flavia (nombre ficticio) fuera dirigente de los estudiantes que irían a realizar esos primeros trabajos voluntarios en los campos mapuches.
El detalle es que omitió decir que esta joven en su desequilibrio mental, no tenía capacidad para vislumbrar el peligro, que por todas partes surgía.
De pronto la paranoia nuestra desgraciadamente se convertía en realidad. La muerte de Manuel Melín en uno de esos trabajos voluntarios, fue una de las tantas pruebas de ello. Por cierto con el auxilio adicional de la barbarie de la dictadura.

¿Qué será de aquél pintoresco personaje, farfullador profesional, elevado a la quintaesencia del discurso de renovación ideológica, inserto en el comité central (o Regional) del PS, al cual aún se acude a consultar sobre el devenir de la historia, como quien acude a un tarotista, con respeto de los adivinadores de arquetipos y de símbolos oníricos?

Quienes nos opusimos a la dictadura llevábamos tatuada la marca de Caín en los ojos. Nos sabíamos expulsados de nuestros barrios, de nuestra ciudad, de nuestros amigos, pero no de nosotros mismos.
Alimentábamos el afecto a diario, con libros, con esos nobles cassettes, regrabados hasta casi volver transparente la cinta, con videos betamax, con información política, circulando con velocidad de mano en mano, de corazón a corazón.
No había un sentido superior de pertenencia a alguna tienda política en particular. Esa expresión del arribismo vino después. Existía una convicción superlativa de ser los portadores de una ética, y era lo único que de verdad importaba.

Pero de estas rémoras, de estos mediocres y arribistas, se compuso grandemente la institucionalidad hoy vigente que hoy siente que se desangra el poder, tan dulce, tan inasible, tan deseable.

Estos días nos repitieron majaderamente que había que votar por Marco porque representa el cambio, un político que ha resultado con tanta o menor locuacidad que el multiplicador de pollos y de pesos, el inaguantable y felizmente olvidado Fra – Frá, candidato a la presidencia en 1989, bajo el creativo slogan Gana la gente.
Sin embargo, nadie, ha tenido la deferencia de explicarnos en qué diantres consiste dicho cambio, salvo efectuar novedosas ofertas tipo outlet.
Eso sí, no hay que negar que audiencia televisiva hubiese tenido este gobernante. Resulta fácil imaginar el reality familiar, transmitido desde La Moneda, donde pretendía vivir junto a los suyos.

Luego de su derrota, el histerismo ahora se vuelca, en que el progresista sobreviviente, hijo de otro asesinado, que intenta demostrar –con sutileza se entiende- que de no llegar de nuevo al gobierno, el país se retrotraerá a 1973, es decir a la friolera de treinta y seis años.
¿Será verdad? ¿Será posible?
En el intertanto con el manejo de miedos, se convence a la masa que los índices macroeconómicos, o las minucias de las disminuciones de intereses usureros, tiene alguna incidencia en quienes vivimos desde siempre al borde del colapso.

Un día, pasamos con Marycruz frente a una oficina de cambios, y miramos con estupor la tremenda bajada del dólar. De pronto nos dimos cuenta que hacía tiempo no teníamos en nuestros bolsillos ni el más mínimo dólar, y nos largamos a reír.

Y en el otro extremo del ring está el empresario oportunista, del que no se puede comprender cómo pueda tener tanta avaricia bajo el discurso de ser un servidor con vocación social por excelencia, a pesar de que nunca lo fue.

Del bueno de Arrate, hombre culto y entretenido, nada podríamos decir. ¿Con qué derecho contradecir a quien parafrasea el ético discurso de Allende con impecable oficio de escritor?
Si hasta su poco decorosa salida como perdedor-ganador de la contienda presidencial, cediendo con facilidad el respaldo de sus adherentes a Frei, ya la olvidamos. En términos reales, digámoslo sin eufemismos, políticamente importa un comino, aunque mantengamos los buenos modales con su persona.

Es a mi parecer el sabio historiador Gabriel Salazar, el que nos dice un par de cosas importantes:

- Que asistimos al acto de disolución de una muchedumbre movediza, que siempre se está desplazando en espera que algo surja, algún nuevo adalid de los cambios, quizás alguna meretriz farandulosa, que de pronto pueda hilar más de tres palabras de corrido y mostrar sus pechos o el vaivén de su colita, o un millonario que haga realidad esa bella imagen de Rico Mac Pato, cuando repartía a granel esos billetes que soñamos en nuestra infancia y que jamás llegaron.

- Que el Proyecto País futuro, tendrá que construirse en dos instancias, una conformada por herederos de Pinochet, y otra por los demócratas concertados en erradicar a la dictadura, pero que en los hechos, resultaron funcionales a los requerimientos de quienes detentan el poder económico.

Releo las palabras escritas y me pregunto a título de qué nacieron. Mi blog lo leen con suerte amigos pacientes y considerados, con los cuales a veces resulta interesante ver sin la venda en los ojos ésta intríngulis, desde donde parece anidar una bronca sin fin.
De manera que creo que estas palabras están escritas por una necesidad de explicarme, de hablar en voz alta, como suelo hacerlo cuando amanece sobre Santiago y pienso de qué manera sobrevivir otro día.

Tal como no es posible construir el futuro sin hacerse cargo del pasado, es poco sensato creer que pueda tener alguna repercusión profunda esta simulación de justicia social, cuando el maquillaje corrido de la musa, devela el rostro ajado del travesti que de pronto representa ser algo, y en el minuto siguiente otra cosa diferente que niega a la primera, de acuerdo a los requerimientos del cliente, o del rating.

[…] Me lanzarán al viento
y a mi tiempo me retornarán

vendré feliz y fresco

para siempre sé donde estarán.

sábado, 5 de diciembre de 2009

CARTA A UNA AMIGA EN EL EXILIO

Por Bernardo Reyes

A Isabel Lipthay

Veré como en los días que vienen llevo al papel a esas miles de personas cantando en la plaza Brasil, esos bares repletos de gente bebiendo cerveza, ese hombre anciano, que perdió la movilidad de sus caderas por los golpes de la tortura y que estuvo detenido junto a Víctor, preguntándome para donde quedaba el velorio, y que me decía pobrecito cuanto golpearon a su amigo, omitiendo que el también había sido golpeado y que venía caminando desde la Posta Central, rengueando como podía.
O esos jacarandá botando sus flores lilas que uno pisa y que tiñen la calzada en color morado, sin mencionar la fragancia que hace felices a los jilgueros.
También espero poder describir esa larga cola para entrar con Marycruz a ver y tocar el féretro unos instantes, en mi caso para murmurar chao Víctor y golpear excesivamente la madera con esos palmeteos sureños que a veces me salen excesivos, y en el caso de la Mary con lágrimas.
Y decir que en ese duelo en verdad no había impostura, circunstancia política, sino duelo de verdad, constancia que el ciclo se cerraba, que ya bordeando nuestros sesenta años podíamos cerrar un ciclo siendo protagonistas que el ciclo de la muerte se cierra con el comienzo del ciclo de la vida.
Y, lo más importante, creo que todo esto me permitiría escribir que nuevamente sentí esa extraña sensación que tuvimos durante la dictadura: reconocernos entre desconocidos.
Ahora vamos saliendo al funeral,
que coincide con una tontería organizada tipo Michael Jackson con disfraces de muertos desfilando con algarabía por el centro de Santiago.
No hay reproches, eran niños que ni existían el día que despedazaban a Victor, y ahora juegan a la muerte, como cuando nosotros jugábamos a la guerra.
Simplemente que vamos a lo nuestro, a acompañar estos huesitos pocos, de los que somos parte, en esta muerte que es también nuestra muerte, para que siga la vida, nuestra vida.

viernes, 27 de noviembre de 2009

DIME CON QUIEN ANDAS


Por Bernardo Reyes

Marco Enríquez-Ominami, el hombre del cambio que Chile necesita, ha anunciado con emoción la incorporación de Juan Agustín Figueroa Yávar a su campaña: “…Juan Agustín Figueroa suma mucho a la campaña…un ícono de la concertación”, declaró con agudo, veloz y pícaro descaro, el joven candidato, en esta suerte de coquetería inicial, anterior al encuentro carnal, de los abrazos y juramentos, de los dientes reblanqueados en la foto del diario, con el que finalmente envolverán el pescado ensangrentado en un mercado lejano.

Hacía poco que por su parte Juan Agustín Figueroa había convocado a los seguidores de Sebastián Piñera – el otro hombre del cambio que Chile necesita- a que votasen en las primarias por el deslucido precandidato radical José Antonio Gómez. Obviamente, su descaro político fue despreciado hasta por sus más cercanos, teniendo en cuenta su calidad de vicepresidente del Partido Radical.

“Creo que Marco pasará a la segunda vuelta, y eso hará que se rebaraje el naipe político…” expresó a la pasada Figueroa, en camino probablemente al Club de la Unión, para jugarse un solitario, acompañado de su cotidiano coctail.

Ya con años que pesan, el penalista se dedica a su deporte favorito: hablar una que otra tontería, con lo que su cuota de adrenalina le permite rejuvenecer por un instante mejor que un café cargado, y creer que efectivamente es una pieza “histórica” en la conformación de la Concertación, y no un oportunista profesional, como porfiadamente lo demuestran los hechos.

El Presidente Vitalicio de la Fundación Pablo Neruda, ya ha dictaminado que “el tiempo de Neruda terminó”, orinando claramente el terreno ganado. Por cierto que se tratan de otros tiempos: Neruda no hubiera invertido su dinero en empresas vinculadas a Ricardo Claro, un cristiano empresario que fuera asesor de Pinochet, y relacionado con la desaparición de personas en sus empresas, como lo señala el informe Valech. Y es lo que hizo la gestión administrativa de Figueroa, al invertir dinero de la poesía en Cristalerías Chile, empresa vinculada al millonario amigo de Figueroa.
Tampoco el poeta hubiera aplicado la Ley Antiterrorista, creada por Pinochet, para torturar, detener ilegítimamente, y hasta asesinar legalmente. Hay que recordar que esto lo hizo para castigar el incendio de una casa en su fundo de Traiguén, delito común que al ser calificado como delito terrorista, modificó con fiereza las penalidades de los presuntos implicados en el delito.

El otro deporte del anciano es declarar con firmeza y patronal decisión su voluntad de declarar que los herederos de Neruda no lo son, inaugurando el conceptual y surrealista planteamiento jurídico, que una persona no es hijo de su padre, ni es nieto de su abuelo.

Queda claro entonces, que el atropellamiento verbal de Marco Enríquez-Ominami, en el que a ratos creemos encontrar una visión de un futuro esplendor, no es otra cosa que caos y sombra. Como cuando en el mandala del caleidoscopio infantil creíamos ver una fiesta de estrellas, una realidad tan al alcance de la mano, que habitarla parecía ser cosa de cerrar los ojos y abrirlos.

Por su parte la futura y carismática primera dama, ícono televisivo, y últimamente rostro del programa que hace apología del militarismo en la forma mas boba que se pueda uno imaginar, hace campaña a la par de su marido, con tanto o mas entusiasmo que cuando promueve detergentes u otro producto de llegar y llevar.

Uno que otro acto sexual de los reclutas, visto en forma difusa en dicho programa, como las voyeristas cámaras de pornosoft que las parejas suben a Internet, no es algo con lo que se pueda denostar a la simpática Karen. No hay legalmente nada que viole la ley escrita. Solo hay miles y miles de jóvenes, que en la soledad de su cuarto miserable están siendo condicionados para creer como cierta la alcohólica burbuja de imágenes de otros jóvenes hermosos y plenos, que como ellos están erotizados y librando la batalla de competir y de desbarrancar a los contendores, para habitar eso que se llama triunfo.
No creo en la mano militar para cosa alguna, nos decía nuestra sabia Gabriela. Pero ella seguramente hubiese tenido con esta frase un peak de audiencia que todos los estrategas comunicacionales hubieran deplorado.

Pero por increíble que parezca, de esta basura televisiva, de estas raíces que nutren la difusión de la campaña de Marco, está estructurado el concepto de un cambio.
No cambia el ser, pero el ser puede cambiar a partir de lo externo. Pero ¿no fue este concepto el que llevó al colapso a los regímenes socialistas?

De tanto en tanto, un rostro y figura estilizada, suele darnos consejo de lo poco solidarios que somos, y haciendo lo que otros no hacen, siendo positivos hasta el delirio nos convocan a movernos, a sacar fuerzas de flaquezas para derrotar un orden determinado, injusto e inhumano.
No importa cómo lo hagamos, sino que lo hagamos.

Un niño o una niña agoniza, y no existe dinero para pagar la medicina. Los medios de información, otras futuras primeras damas, nos dan una lección de humanidad y hacen un llamado a contribuir con un grano de arena a la loable causa de salvarle la vida a un inocente. Llora la dueña de casa frente al televisor, saca un billete para el pan de los suyos y concurre a depositarlo en la cuenta que se le indica, el mismo día en que el gobierno de turno estudia la continuidad en el poder del cambio que Chile necesita, para cerrarle el paso a otro promotor de otro cambio que Chile necesita.

lunes, 16 de noviembre de 2009

LAS CORRIDAS DE CERCO DE "EL CAMIÓN" Y EL "CAPITÁN GARFIO"


Por Bernardo Reyes

Arauco indómito, es el nombre de un documental trasmitido hace algunos días por Chilevisión -el canal de Sebastián Piñera- que intentó mostrar de manera bastante objetiva el conflicto de los mapuche en el proceso de recuperación de tierras usurpadas.
Lo que no hizo la Televisión Nacional, ni ningún otro canal, sí lo hizo un canal cuyo propietario es un hombre de derecha, que trata de disfrazar sus simpatías por Augusto Pinochet, y por toda una cáfila de soplones, arribistas, y asesinos institucionalizados, como fueron las camarillas financiadas por el dictador. Herederos de Pinochet, les llama el ex presidente Ricardo Lagos.

Imágenes perturbadoras quedarán por mucho tiempo archivadas en el códec incognoscible de la emoción colectiva: un niño mapuche llorando desesperado mientras los carabineros se llevan detenidos a sus padres, mientras uno se imagina la soledad de ese niño aplacando su llanto con el canto de los grillos y los treiles del amanecer.
O una machi maniatada como un cordero, mordiendo la tierra, humillada frente a los suyos, con sus modestas pertenencias destrozadas luego del allanamiento a su casa, imagen que me evocó a mi abuela materna, Rosa Rodríguez Marinao.
O niños mapuches de un jardín infantil, balbuceando con su media lengua su relación con las bombas lacrimógenas, con carabineros disparando y allanando casas o golpeando a sus madres.
O un sacerdote, mordiendo su rabia, mostrando a la prensa el testimonio visual de la prepotencia policial a niños, mujeres y ancianos.
O la presencia de los representantes de la UNICEF denunciando la agresión a niños indefensos.
Toda esta basura es lo que se llama orden, y para eso se contrata a otros jóvenes igualmente morenos, proveyéndoles de uniforme antibalas, y adiestrandolos para no sentir la mas mínima culpabilidad de patear con sadismo en la cara a un adolescente mapuche, ya reducido y apresado, por otros carabineros, que avergüenzan a la institución.

Hace algunos años el mismo Sebastián Piñera cuestionado por la Superintendencia de Valores y Seguros por utilizar información privilegiada para comprar acciones de la LAN, tuvo el descaro de bautizar un salón VIP como Neruda (en el recinto del Aeropuerto Arturo Merino Benítez), sin contar con la autorización de quienes somos los legales propietarios de la marca registrada Neruda.
Por cierto frente a este acto ilegal, mas temprano que tarde tendrá este señor que responder. Se trata de un acto de usurpación flagrante por donde se lo mire.
Y no se trata de que gracias a su creatividad empresarial el poeta logre perpetuarse, y ser difundido. Es justamente al revés: hay detrás de este bautismo forzado, un afán de lucro, que no se detiene a utilizar como suyo algo que no lo es.
La prepotente historia es añeja: el loco afán del camello tratando de pasar por el ojo de una aguja, ignorando que para un rico todavía es más difícil ingresar al reino de los cielos.

Semejante actitud es la que ha tenido y tiene Juan Agustín Figueroa Yávar (“el camión” para sus colegas), presidente vitalicio de la Fundación Pablo Neruda, quien por estos días está tratando de demostrar ante tribunales que nosotros –los comuneros consanguíneos- no somos herederos de Neruda. Dicho más explícitamente: que no soy hijo de Raúl, mi padre; ni soy nieto de mi abuelo Rodolfo, hermano de Pablo, mi tío abuelo; ni que soy heredero consanguíneo de todos ellos.

Entre este cinismo jurídico que irrita, que Figueroa pone en práctica utilizando toda su prepotente capacidad de jurisconsulto fogueado en mil batallas ante tribunales, y el oportunismo de Piñera, uno no sabe con cual quedarse.

Pero hay un punto en común entre estos dos expertos en corridas de cerco: la utilización de la obra y el ícono de Neruda para ocultar las carencias de sus vidas mezquinas.
Figueroa llega a la administración de los bienes de Neruda, por el accidente de que su hermana Aída y su esposo fueran amigos del poeta, y por sus relaciones subterráneas con el mundo de la derecha pinochetista ¿Acaso no fue Figueroa el que recientemente llamó a los adherentes de Sebastián Piñera a votar por su adversario, el precandidato José Antonio Gómez? Todo esto, antes que se masificara la chispeante mueca de la narizota, en relación al cuatro que es el número de Eduardo Frei en la papeleta de votación.
Piñera por su parte, tiene olfato para saber cómo vender sus pomadas, y por cierto la marca registrada Neruda, no es algo que su avaricia pueda omitir.

Ambos se caracterizan por no tener absolutamente ninguna relación con la vida cultural, y ser despreciados por el mundo de la cultura.
No en vano Figueroa ha tenido que ver como emigran de la fundación personajes como Jorge Edwards con fuertes declaraciones en contra suyo. Otros intelectuales connotados han expresado su rechazo a este manejo feudal y “vitalicio” con franca aversión.

Entre ambos las referencias a los mapuches, también están presentes de una manera también predecible: la heroica raza araucana puede mutar en un grupúsculo terrorista, con adiestramiento paramilitar (de preferencia marxista). Todo depende de las circunstancias.
Sabemos que cuando fuera incendiada una casa del fundo de Figueroa, un delito común, fue utilizada la inmisericorde y homicida ley antiterrorista, creada por Pinochet para perseguir a sus detractores.

Por eso es que las destempladas opiniones de uno de los directores de la fundación, publicadas en La Nación (pinchar aquí para ver artículo) referidas al uso indebido de algunos versos de Neruda y publicados en Chile con Todos, instrumento de propaganda presidencial de Piñera, nos parecen francamente una ñoñería mayor.
Puede quien quiera vestirse con ropajes nerudianos, como señal de mecenazgo, con la misma sinceridad que un patrón invita a un asado anual a los empleados que explota durante todo el año. El asunto está en que la idea de instrumentalizar un cosismo ramplón, que no puede distinguir al poeta visionario, los llevará inevitablemente a mostrar la decadencia personal, y no lo que ese dedo señala en el horizonte.

Y es lo que ha pasado con estos personajes, que día a día corren como pueden un poco los cercos para expandir sus dominios.
Juan Agustín Figueroa, el “demócrata concertacionista” y amigo entrañable de Ricardo Claro vinculado a la desaparición de personas, y Sebastián Piñera quizás el hombre más rico de Chile, que ahorra bebiendo menos cocacola para enfrentar la crisis en su hogar, son ciertamente parte de una historia que la historia se apresta a olvidar.

lunes, 2 de noviembre de 2009

WORLD TRADE CENTER (Cuento)


© Cuento de Bernardo Reyes

Ella era una muchacha oscura habitada por el espíritu de la sonrisa.
Nos habíamos encontrado en Iquitos, en la expedición a la ayahuasca, cerca del equinoccio de septiembre del 2001.
-Está temblando-, alguien gimió, en medio de la vomitadera: la desorientada menstruación de los volcanes imaginarios se derramaba iluminando las sombras de la ruca miserable. Los cuerpos manoseados por los chamanes eran devorados finalmente por la madre de las serpientes.
Después nos perdimos entre los escombros y fuimos parte del sueño de no saber que soñábamos.

viernes, 30 de octubre de 2009

3.000 (Cuento)



© Cuento de Bernardo Reyes


-3.000, en siete años- declaró ella en el psiquiátrico, ya con su vida hecho bolsa.

Distraído el médico pensó que separados por cincuenta centímetros uno del otro, eran 1.500 metros: como quince cuadras. Desde Av. Suecia hasta Av. Manuel Montt, por lo menos.

A razón de 5c/cúbicos por eyaculación, unos 15.000 c/cúbicos o quince litros.

Si 100 millones existían por cada centímetro cúbico, esos 15 litros contendrían 1.500 millones de espermios.

Suficiente para engendrar la población de China completa, más algunos países vecinos.

Ella tenía los ojos tristes y secos.

5 c/cúbicos de litio, fue el santo remedio.



Conversión de María Magdalena, de Paolo Veronese, 1548, renacimiento, óleo sobre lienzo.

sábado, 13 de junio de 2009

SIMULACROS

Por Bernardo Reyes

A Luis Enrique Romero y David Ortiz


Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.

John Fitzgerald. Kennedy


Un oscuro día de invierno el rostro flaco y aindiado con una cara inexpresiva de opa o de máscara, fue detectado como foráneo, en aquél olvidado pueblito del Chaco.

Esto ocurrió, según Borges, en julio de 1952, justo cuando la noticia de la muerte de Evita Perón, ya se había desparramado por todos los rincones del país, y el rostro acongojado del general, era conocido hasta por las piedras.

A poco de llegar, con ayuda de algunas creyentes y dolidas señoras, construye un desarrapado altar: una tabla sobre dos caballetes, y encima una caja de cartón con una muñeca rubia, rodeada de cuatro velas encendidas, que eran renovadas por campesinos, gente pobre en general.

- Mi sentido pésame, general-, le decían sacándose el sombrero y tendiéndole la mano, al tiempo que en un tarro, a modo de alcancía, depositaban dos pesos que por alguna razón alguien estableció que había que donar.

-Era el destino, se hizo lo humanamente posible, contestaba parsimonioso, sentado como un Buda en la cabecera del altar, mientras miraba, para no aburrirse, el río cantarino allá abajo, lejos de la precariedad de su choza de emergencia.

Por cierto todos sabían que este personaje no era Perón, partiendo por el mismo, y no obstante todos aceptaban representar el absurdo papel, en donde a cambio de un par de monedas, les era permitido expresar el cariño por Eva Perón, representada en esa muñeca rubia. Y no se trataba de candidez, sino mas bien de un pacto, en que unos y otros aceptaban representar el papel de lo que no son.

Este arquetipo de la simulación, que pareciera no tener más posibilidad de existencia que en el limbo de la ficción, desgraciadamente sigue practicándose con diversos matices y formatos en nuestra sufrida Latinoamérica que se resiste a abandonar el condicionamiento colonialista y arcaico, que dobla la cerviz con una facilidad asombrosa ante quienes tienen o dicen tener, el poder sobre los recursos económicos que al parecer también los hace de paso dueños de la ética y la verdad.

De sebastianes, arturos, agustines y georges está llena nuestra historia cotidiana: algunos tienen, y otros simulan tener, aunque ni unos ni otros tengan cabal conciencia de que para el otro lado no se lleva ni un centavo

Hablamos permanentemente, y con razón, de la memoria histórica y su olvido, pero solemos olvidar la memoria atávica de los días comunes y corrientes que se olvidan y diluyen en la mente, esos que se construyen con impostaciones e impostores, que aseguran jugar un papel protagónico en el funcionamiento de la sociedad, ignorando al precio que sea, que como norma son olvidados y acaso no directamente, despreciados.

Nada raro en los pobres ricos nuestros. Al menos es lo que tozudamente nos demuestran los actos públicos de personajes como Juan Agustín Figueroa – el presidente vitalicio de la Fundación Pablo Neruda-, convencido de estar cumpliendo un rol relevante en la cultura y la política de nuestro país.

Su último papelón tuvo lugar antes que terminara marzo, cuando llamó a votar a la derecha por el ahora ignorado postulante radical, José Antonio Gómez, autor de una mise en scene política, de predecibles resultados: la inmaculada Concertación por la democracia, ya en el poder casi por veinte años, necesitaba dar una majadera lección de estar obrando en el juego democrático de manera irreprochable, y por tanto, presenta a la postulación a un jamelgo cojo y sin convicción de sus dichos, y pasa lo que tenía que pasar. Gómez, como precandidato termina siendo basureado en la proclamación de Eduardo Frei, insultado por el arrogante presidente del partido socialista en el “irreprochable acto” de proclamación del candidato de la concertación. Recientemente Figueroa como addenda de sus desatinos, nos dio una lección de ética en “La revista del sábado” de “El Mercurio”, en donde con una sapiencia incontrarrestable nos asegura que “es peor ser traidor que ladrón”.

En fin, este supuesto acto de deliberación política es directamente una mierda que hastía, en donde a poco andar todo vuelve a fojas cero, como fue lo ocurrido con el llamado político del locuaz ubérrimo, que como casi todos sus actos públicos, jamás terminan importándole a alguien. Payasos convocando a payasos, sin capacidad para constituir un circo de verdad, en el que al menos por unos instantes uno se entregue a la risa, a la evasión de días difíciles.

Con personajes así está hecha la argamasa política, que presume de bastión de luz, cuando apenas suelen ser instrumentos de las grandes empresas, de ricos y pseudos ricos, de demócratas y quienes presumen serlo, enceguecidos por la ilimitación de su avaricia que pareciera no tener límites.

Hace unos años, en Río Piedras, Puerto Rico, tuve la ocasión de conversar y entrevistar largamente a Francisco Matos Paoli, viejo poeta independentista que pasó más de dos décadas en prisión. Su Canto de la locura da cuenta de su dolor y su esperanza. Me conmovió conocer al amigo, que por cierto supo al igual que otros independentistas boricuas, que el libro Canción de Gesta de Pablo Neruda, fue originalmente dedicado a Puerto Rico, gracias a una visita que hiciera a Chile, Antonio Santaella Blanco, gran independentista puertorriqueño, que encontró la solidaridad de un Neruda conmovido por el ansia de libertad de los isleños. En esa ocasión prometió culminar este libro dedicado a Puerto Rico, promesa incumplida ya que finalmente el libro fue dedicado a la isla de Cuba, recién rebelada de los dictados abusivos y colonialistas.

Luego mi amigo Luis Enrique Romero me invitó a participar en un evento que reunía a connotados actores puertorriqueños, entre los que se cuenta el mismo, y que tienen y han tenido mucha presencia en el cine norteamericano además del teatro y la televisión. El acto, de un impecable protocolo, que incluía elegantes y bellísimas miss universe isleñas, tenía la doble misión de realizar un reconocimiento a algunos de sus pares, -como nuestro humilde Premio Altazor- pero, al mismo tiempo, cumplía una función como agente aglutinador del gremio, para seguir sensibilizando a la comunidad boricua por medio de sus artistas, acerca de lo extemporáneo e injusto que es mantener como feudo del imperio a la nación de Puerto Rico.

Luis Enrique, muchas veces se arrodilló en protesta frente a los tanques en la Isla de Vieques, su tierra natal, donde hoy los marines tienen emplazada una base de gran poderío. Otras tantas, arriesgó su vida cruzando alguna escuálida embarcación a las poderosas y enormes naves norteamericanas, protestando por la intromisión gringa en la tierra de sus antepasados.

Creo ya olvidó cuántas veces se lo han llevado preso, pese a tratarse de una figura pública querida, que todos los días está en los hogares de la isla por las pantallas de los televisores.

Así fue que aprendí a asombrarme y emocionarme con mis amigos puertorriqueños, descubriendo en detalles que la historia Latinoaméricana se construye también con silencios y omisiones, pese a caminar por la misma senda de esperanza. A veces, en correspondencia privada, me llega la noticia de la encerrona a algún rebelde insurrecto, que cae abatido en algunos de esos pueblos que están en la colinas como nos lo recuerda el himno mítico de Feliciano. Pueblos donde la gente pasa el calor jugando al ludo y tomando cerveza en la plaza, y en donde al forastero se le acoge con los brazos abiertos, y uno se duerme narcotizado por el canto de los coquis.

En el viejo San Juan, frente al barrio de La Perla con otro de mis queridos amigos isleños, el poeta, actor y director David Ortiz, me señalaba ese mundo perdido en el bajío, al lado del océano caribeño donde se encuentra una de las fosas abisales mas hondas del mundo.

Allí, -me decía David señalando los caseríos que comenzaban a los pies de su casa- solían los narcos ajusticiar a sus enemigos y los cuerpos ser tirados al mar, para ser devorados por los tiburones, o por las morenas hambreadas.

Sin embargo el no temía vivir al lado de sus hermanos desposeídos. Por el contrario, se respiraba belleza y paz en esa casa amiga de la música.

En esos días La Perla ni se conocía a nivel masivo, cuestión que revirtió recientemente Rubén Blades con su emotivo homenaje emotivo a este barrio estigmatizado por el odio y la violencia, pero en cuyo interior se ha desarrollado la esperanza y la fraternidad.

Hace poco tiempo me avisaron que Luis Enrique Romero, mi amigo y hermano, fue detenido nuevamente en el Congreso, en Washington DC. Me llegan las fotos suyas en el Capitolio junto a cinco camaradas artistas, que reclamaban lo que reclamaron hace tiempo otros luchadores por la independencia de Puerto Rico, cuando el ansia de libertad se desataba en las islas del caribe, y los hermanos venían a Chile buscando la solidaridad del poeta de Isla Negra.

Poca importancia tiene lo que Luis Enrique les dijo a los jueces: los medios escasamente lo dirán en su país, y en Chile no merecerá ni una nota.

Parece poco probable que en su calidad de actor conocidísimo de la televisión, el cine y el teatro, se ejecute el arreglo extrajudicial de pegarle un tiro y que todos se olviden de el, como ha sucedido tantas veces en la Isla del Encanto. De manera que todo quedará como si no hubiera pasado nada: los jueces volverán a sus bellas casas, y con sus lindas familias tendrán la convicción plena de estar sirviendo con sus vidas para propósitos nobles, mientras dejan que la tarde desoville sus hilos húmedos y cálidos.

Por cierto nada sabremos de este juicio en los informativos nacionales: parecerá que todo está dormido en ese San Juan donde los fantasmas se repliegan, como cuando los enormes y fastuosos cruceros se hunden en la noche del Caribe, donde solemos ser invisibles para esa alagarabía que traslada de un lado a los prepotentes del planeta.