martes, 1 de enero de 2008

UNA LECCIÓN DE DIGNIDAD (A 81 días de la huelga de hambre de los presos mapuche)

Amigos y amigas,


El pueblo mapuche representa al valor de la defensa de la tierra por antonomasia. Trescientos años de resistencia al avance de las fuerzas conquistadores españoles, así lo avalan.
Lautaro, el General Lautaro, como fuera denominado por Pablo Neruda, fue un genio militar precoz muy poco conocido. Expertos en asuntos bélicos, han hecho comparaciones entre los grandes estrategas de la historia contemporánea del hombre y han descubierto que el único que proviene de una cultura ágrafa, es este joven general. Su genio ha sido comparado con el de Napoleón, Alejandro y otros ilustres.
Y es posible la comparación ya que los conquistadores representaban el más alto desarrollo bélico en esa época. Y es esa fuerza la que fue puesta en jaque, hasta tener que ser aceptada la nación mapuche, delimitada por el río Bío Bío por el norte y Toltén por el sur.

De ese pedazo de tierra austral provengo.

Pero el pueblo mapuche es esencialmente pacífico. Lo sé, pues mi abuela materna era medio mapuche. Mis tías abuelas y mi abuela, todas fallecidas pasada la centuria, eran personas respetadas. Sabias mujeres y hombres, que construyeron una red de respetos y afectos, en base a la multiplicación de la palabra hablada.

Muchos, en forma equivocada han querido representarnos a los mapuche en un estado de inferior evolución, al decirnos que son una cultura que no desarrolló una arquitectura propia y pocas artes visuales, escasa música y que no tuvieron una desarrollo de mucha complejidad en lo filosófico y en las artes.

Veamos: efectivamente la música mapuche es monocorde, reiterativa, igual como lo son todas las expresiones de música religiosa, tendientes a provocar un apaciguamiento, un estado de meditación trascendente. El kultrún, toca una y otra vez una letanía, con mucho de saudade y otro tanto de tono litúrgico. Lo hace una mujer, que está colocada en el centro de la cultura mapuche.

Es ella, por estas condiciones sabidas de facultades para la intuición, la que ha sido llamada para conectarse con la divinidad. Es ella la gran sanadora, la médico, el chamán. En algunas ciudades de mi sur natal, estas mujeres sabias, son autorizadas para colaborar con los médicos en los hospitales, dadas sus innumerables pruebas en la sanación de diversas enfermedades.

Han existido pugnas encolerizadas con grandes laboratorios que mediante los más diversos ardides, han intentado robar los secretos de la medicina mapuche. A veces lo han logrado.
Efectivamente no tuvieron un desarrollo de su arquitectura y no desarrollaron un alfabeto escrito.
Pero son pocos los que se han detenido a pensar que fueron los propios españoles los que cuando no pudieron pasar por los territorios mapuche, tuvieron que establecer relaciones comerciales equivalentes a dos naciones europeas de aquel entonces.

Es decir, sus cálculos en materia contables eran efectivos. También su cálculo de los días del año y su observación exacta de los equinoccios y solsticios.

Interesantes estudios antropológicos nos han hecho notar que la recolección y la caza, no son solo concepciones que sirvan para definir en forma arbitraria que se entiende por ser más o menos evolucionado: se trata de una opción de respeto, de relación armoniosa con un entorno, con un planeta. Su arquitectura, su filosofía, su palabra, tendrá que ser el resultado de quien se acerca y obedece la sugerencia de la madre, que es el planeta que acoge al ser.
La cosmovisión mapuche es hasta ahora estudiada. Y para sorpresa de muchos se han encontrado con un sistema filosófico complejo, semejante a los que existen en oriente.

Todo esto que aquí se dice son apenas esbozos. Estoy hablando un poco en voz alta para señalarme a mí antes que a nadie, el tremendo sentido que tiene observar lo que este pueblo milenario ha hecho.
Quedarse con la caricatura de que un pueblo que está en la etapa del paleolítico o neolítico, es primitivo, es un simplismo que no merece un mayor comentario. Si bien la recolección y la caza pudo haber sido una etapa, en el largo camino que llevó a la sobreproducción de bosques, es necesario pensar que quienes recolectaban los frutos y cazaban lo hacían con el gran sentido de considerar a los bosques como sagrados.

El sentido de lo sagrado, es inevitablemente el sentido de lo poético. Grandes oradores, grandes sabios, grandes poetas en acción, son el pueblo mapuche, también parte de mi sangre. Lejano, pero presente en determinados momentos de mi vida.

Independiente de las convicciones políticas, es necesario ver que estos hermanos y hermanas, en este instante están luchando en el sur al que pertenezco -pero en cual ya no vivo-, por defender sus tierras, asediadas por quienes tienen la bandera de la usura en alto. Las transnacionales de la industria maderera difícilmente podría establecer una relación afectiva con la foresta, y avanzan hacia su extinción.

Multiplico mi afecto para Hector Llaitul Carillanca y Patricia Troncoso Robles, que hoy ya han completado 81 días en huelga de hambre. Independiente de las convicciones políticas, hay algo que debe llamarnos a la cordura: quienes arriesgan su vida en este instante no están defendiendo grandes extensiones de tierra.

Son ciudadanos pobres de este Chile querido, que quieren la dignidad básica para los suyos (nuestros). No defienden intereses ni cargos públicos. Son simplemente ciudadanos chilenos dándonos, una vez más, una lección de dignidad y de afecto.
Adjunto para uds. declaraciones de Patricia Troncoso, quien al igual que su compañero de huelga, han sobrepasado la barrera de aquél poeta irlandés, Bobby Sands, que muriera en las mazmorras desde donde Margaret Thatcher le impidiera salir con vida. Él murió, si la memoria no me falla, a los 66 días.

Fraternalmente les saluda,





Bernardo Reyes



DECLARACIONES DE PATRICIA TRONCOSO

INFORME MÉDICO AL DÍA DE HOY