lunes, 26 de noviembre de 2007

La hija de Pablo Neruda

Publicado en la Revista de Libros, diario El Mercurio 25/11/2007.

Por Mario Valdovinos.

Bernardo Reyes, sobrino de Pablo Neruda, logra mantenerse a distancia tanto de las verdades oficiales, el canon biográfico nerudiano, que pretenden convertir al poeta en un prócer, como de las verdades relativas de quienes sólo buscan socavarlo.A medio camino entre la celebración y la blasfemia, intenta develar zonas que otros soslayaron o sin más no tocaron. Consigue exponer sin juzgar, reflexionar y especular, suponer y deducir. Asimila también un dato no menor: no hay biografía perfecta y Neruda tuvo una existencia desbordante de episodios, de apologías y rechazos, todo tajante como la época en que vivió.En medio de este tono, tampoco exento de ambigüedad, Reyes propone un par de tesis aventuradas. Una, el Neruda previo a su consulado en Oriente escribió buena parte de los poemas residenciarios en Chile, da incluso una cifra (unos 18 de los 33 en total de Residencia I), y dos, tenía algo más que una relación periférica con la bohemia santiaguina del barrio chino de Bandera y con el alcohol. Luego, tras su viaje al Oriente, en el lustro de soledad extrema que soportó, tampoco le hizo el quite al opio y a otros derivados para soportar el desamor y el desarraigo.En las referencias copiosas a otros biógrafos, Aguirre, Quezada, Teitelboim, Schidlowsky, Olivares, llama la atención que Reyes eluda a Hernán Loyola, tanto su Biografía Literaria (publicada en 2006), como la edición crítica de Residencia en la Tierra (Cátedra, 2000).Por otra parte, señala que el matrimonio del poeta con María Antonia Hagenaar y el posterior nacimiento de Malva Marina, ocupan una zona central en la génesis de varios poemas de Residencia. A continuación sigue las huellas que dejaron ambas en su poesía, en su vida, en su sensibilidad. ¿Hubo por parte del esposo y padre un sistemático olvido, porque le había brotado del corazón la ausencia y había amado otra vez? ¿Lo que le ocurrió con Delia, después con Matilde y al final con Alicia Urrutia?.¿Repudió a su hija por enferma, por deforme, por monstruo? ¿Las ayudó, a ella y a la madre, en su posterior huida, en su sigilosa desaparición, en su fantasmal lejanía, enviándoles remesas de dinero a la Holanda ocupada por los nazis, o las desterró de su órbita?.Reyes no elude el misterio e indaga, interroga, bucea, muestra imágenes de la familia adoptiva de Malva, escudriña en el regreso sin gloria de Maruca a Chile, en 1948.La fascinación de este enigma no se acaba, mientras tanto en el cementerio de Gouda, en Holanda, las raíces de un árbol sujetan una mano de niña.