miércoles, 25 de julio de 2007

- LA PRESERVACIÓN DE LA FURIA*

* Lanzamiento del libro Toro, con poemas de Pablo Neruda e ilustraciones de Pablo Picasso (La Rosa Bianca Ed, Stgo., Chile)



Llegada al ruedo y a la parrilla.

Los vastos dominos del uro (bos taurus primigenius), se extendieron por África, Asia y Europa hace unos dos millones de años. Su llegada al Mediterráneo y a la Península Ibérica ocurrió hace unos setecientos mil años: pese a ello, la verdadera adaptación ocurrió recién hace mil años A.C., cuando fuera introducida una subraza domesticada proveniente de el Magreb (norte de África, en la actualidad Marruecos, Túnez y Argelia).
Fue el hombre, el que gracias a la depredación de los bosques y a la caza, terminó por exterminar a esta viva representación mitológica de lo bravío e indomable.
La última uro-vaca, murió de muerte natural, sin dejar descendencia, en 1627, en los apacibles bosques de Jaktorów o Wiskitki, en Polonia, donde fuera respetada su condición aristócratica de bestia en extinción.
Antes de la desaparición total, los uros vivieron protegidos en extensos bosques por las casas reales de Europa donde vivían en estado salvaje, para después darles caza.
El mismo hombre que permitió su extinción, permitió que perviviera un remedo de este noble animal, cuya aproximación genética es el actual toro de lidia.
Perdida la fiereza ancestral, entre las técnicas usadas para exacerbar su irritabilidad, está la de aislar a los toros de las vacas en corrales distintos. En estas toradas, la urgencia sexual es una herida de fuego, y ante la ausencia de un ambiente gregario suelen practicar la sodomía colectiva. Es común ver en los corrales de los criadores españoles, las montas sexuales entre machos: los dominantes o mandones, someten a los toros más débiles. En cada torada al más débil de todos se le llama, sin eufemismos, toro maricón.
Difícil resulta a los chilenos entender estos entresijos de la relación del hombre con una bestia, a la que primero teme, luego le da caza, y luego la domestica. Para nosotros la relación con los toros, tiene que ver casi exclusivamente con parrilladas. El rodeo nuestro es un acto de ostentación de poder ante un animal muerto de susto: la novillada temerosa, feble, sin musculatura ni cornamenta significativa, huyendo de los caballazos dentro de la media luna.
El ganado vacuno que en estos días existe, destinado al consumo de carne, tiene su origen en el uro. Y la reproducción artificial y artificiosa de los toros de lidia –también con propósitos comerciales- plantean la refundación de la pugna ancestral entre la fuerza y la inteligencia.
Ya en el gobierno de Bernardo O’Higgins (1817-1823), las corridas de toros fueron prohibidas en la República de Chile.

En octubre de 1961, salió a la venta la primera edición de Cantos Ceremoniales, hecha por Ed. Losada, Bs. Aires. En ella aparece un poema llamado Toro subdividido en nueve breves segmentos.
Sin embargo, un año antes, el 28 de octubre de 1960, Éditions Aux Vents d’Arles fue la encargada de editar el libro Toros, en pequeña tirada, conteniendo 16 láminas de Pablo Picasso y traducida al francés por Jean Marcenac (500 ejemplares numerados y 20 señalados fuera de comercio).Se habla de otro apartado, que sólo contiene el texto de este poema, sin las ilustraciones de Picasso, y presumiblemente también publicado en París.El amigo Rafael Inglada me ratificó hace un año atrás que este libro apareció en 1960, especificándome que el libro contaba con la litografía original de Picasso "Picador y toro" y que además reproducía 15 aguadas inéditas del artista malagueño. Inglada es considerado el más acucioso investigador de Pablo Picasso. Rafael y autor de la voluminosa obra Picasso a diario (1881-1973). La ciencia del hombre, en proceso de edición y labora en la actualidad en la entidad cultural Casa Natal Pablo Ruiz Picasso de Málaga, parte de la Fundación Picasso.
Gracias a este estimado amigo he podido entender un poco mas de la relación Picasso- Neruda y con sorpresa me he enterado por la prensa de un anuncio de viaje a Chile (“El Mercurio” 15/06/2007), que permitirá ahondar en las circunstancias que rodearon la realización del libro ilustrado de los pablos.
Pero si existe un investigador con tanto afecto como perseverancia para estudiar la obra de Picasso, existe un chileno que realizó una muy acuciosa investigación de Neruda, libro que aún no ha sido editado en Chile, pese a tratarse de una obra prácticamente imprescindible en el estudio nerudiano. Me refiero al amigo David Schidlowsky, autor de Las Furias y las penas, Neruda y su tiempo (Wissenschaftlicher, Verlag , Alemania, 2003).
Entre ambos con seguridad hubieran podido conocerse desde dos ópticas complementarias, hechos documentados, que rodean a la amistad fraterna entre estos dos gigantes del siglo XX.
Quizás si Inglada y Schidlowsky, en este hipótético encuentro, hubieran podido explicarnos que tiene en común ver a un toro en un ruedo o verlo en una parrilla. Es un hecho conocido que Neruda no tenía especial predilección por la tauromaquia.

Reedición de Toros, 2007.

La conducta creativa de Neruda, confunde a editores, exégetas y estudiosos: sus obras suelen estructurarse a partir de recopilaciones sucesivas. Es lo que ocurre con Toros. Primero se publica el libro de un poema fragmentado en nueve segmentos, y luego publica Cantos ceremoniales donde inserta este apartado.
A modo de ejemplo se puede señalar que en Cantos ceremoniales existen al menos cinco apartados (o adelantos en algunos casos): Océana (Ed. La Tertulia, La Habana, 1960); Toros (la edición ya descrita y otra conteniendo solo los textos); La insepulta de Paine (Ed. Losada, B. Aires, 1962); Océana (Ediciones de Arte y Bibliofilia, Madrid, 1971. con litografías de José Caballero; y De Pablo Neruda para Bolívar y Manuela (Caracas, 1978, ejemplares señalados fuera de comercio).
Es fácil encontrar apartados o anticipaciones de la obra de Neruda: basta con hojear pocos minutos las Obras Completas para encontrarnos con muchas de ellas (2 tomos en Ed. Losada 1967, Galaxia Ed., 5 tomos).
Llegar a diez libros, o mas, da cuenta de la enorme incapacidad editorial de la Fundación Pablo Neruda, que no ha realizado iniciativas de alguna significación en el mercado de los libros.
La reedición de Toros es una buena noticia, pero no significa un descubrimiento descollante, que pueda deslumbrar a nadie.
Ha sido Manuel Basoalto quien se ha empeñado en estimular la edición de este libro junto a La Rosa Bianca y Mariano Malachinni. El resto de los créditos de esta publicación facsimilar, son de la imprenta, que siguió las sugerencias técnicas del ejemplar impreso, para que el concepto de facsímil fuera una realidad.
Encontrar un ejemplar original, tampoco es tarea compleja. Tengo conocimiento que en Chile más de una persona tiene uno de aquellos cotizados ejemplares, y en Francia deben existir otros tantos.
La reedición de este libro señala un camino, demarca una etapa, y permite encontrar el sentido del rito de tono litúrgico -según dice el poeta- que puebla todos estos Cantos ceremoniales: la sangre furiosa de uros milenarios o el sacrificio de toros de lidia, hará florecer a la tierra cansada ya de acunar sus muertos. El derrame de la sangre sobre la tierra, entendido como el contacto de la esencia de la vida acunada por la madre continente: la mitología entendida como un arte del presente, del aquí y ahora.

La Rosa Bianca editores.

Con Mariano Malacchini, compartimos por un breve período los días fundacionales de La Rosa Bianca ed. En mi caso, desgraciadamente el proyecto no prosperó, pero sí lo hizo Toros.
El nombre de la editorial nos remite a pactos secretos, como fueron los que rodearon la génesis de la Sociedad de la Rosa Blanca, pequeño grupo de resistencia al régimen nazi, conformado por estudiantes alemanes veinteañeros, quienes basaron sus actos de resistencia en una concepción cristiana y poética. Tras un juicio sumario, fueron decapitados luego que se probara la repartición de panfletos en la Universidad de Munich. En una segunda razia los últimos sobrevivientes corrieron la misma suerte en el verano de 1943.
El hall central de la Universidad de Munich fue rebautizado como Geschwister-Scholl-Platz, en memoria de dos de sus miembros.
Carl Orff declaró a los aliados haber sido uno de los fundadores de la Rosa Blanca, pese a haber dedicado su cantata Carmina Burana a Hitler. En general el legado de la Rosa Blanca, ha dejado huellas en la cinematografía, en la literatura, y en la valoración de la resistencia política pacífica.
El nombre de esta nueva editorial, sugiere una declaración de principios, y la reedición de Toro debiera implicar una tácita concordancia con la obra de grandes revolucionarios y humanistas, que abarca legados que aún están en los anaqueles del olvido.

La herencia de Neruda y sus herederos.

La gran industria del esnobismo otorga un nimbo etéreo de inmarcesible valoración social a quienes les toquen unas cuantas gotas de poética sangre nerudiana. Importa un bledo no haber leído ni un verso del poeta, pero sí que se respete la condición de familiar de Neruda, o familiar político, o herederos políticos, lo mismo da. Baste con resucitar el lugar común llamado Neruda, para que todos los discursos suenen asertivos.
Pero, para precisar, mi tatarabuelo, José Ángel Reyes Hermosilla tuvo junto a Natalia Morales solamente a mi bisabuelo José del Carmen Reyes Morales. Fallecida esta, en segundas nupcias tuvo con Encarnación Parada 13 hijos, todos hermanastros de mi bisabuelo. Mi bisabuelo tuvo, además de Neruda, otros dos hijos: Rodolfo mi abuelo paterno, y Laura mi tía abuela.
Esta pequeña multitud, que muchas veces se siente ignorada por la injusta repartija de fama que rodea a nuestro prócer familiar, aquí termina: en la vaguedad de las estimaciones de los familiares, en el confuso relato de los ancianos.
Rosa Neftalí Basoalto, la madre de Neruda, fallece poco después del nacimiento de su hijo. A no ser que mi bisabuelo hubiera engendrado algún hijo en alguna hermana o prima de su mujer, no se puede hablar de consanguinidad.
En la actualidad la demanda por ser familiar de Neruda, es bastante tentadora, máxime cuando hasta primeras damas de Estados Unidos lo citan con emotivas y llorosas evocaciones (Hilary Clinton y Laura Buch).
Evoco los días de la naúsea: el funeral de Neruda, en tanto manifestación ciudadana, da inicio a los actos de resistencia civil a la dictadura. El poeta muere el 23 de septiembre de 1973, doce días después que Salvador Allende. Mis padres viajaron de Temuco, y acompañaron el cortejo junto a tíos.
Matilde falleció en 1985, y creo no haber faltado ningún año a la cita en que conmemorábamos la muerte de su esposo, mi tío, cada 23 de septiembre, en el Cementerio General: jamás ví a ningún familiar de Neruda cuando había que defender el derecho a ser parte de su familia directa, compartiendo además una concepción humanista y socialista. Siendo justos, muchos temían a la represión o a la pobreza que hubiera significado la declaración pública de ser un familiar de Neruda, que fue lo que nos ocurrió con mi mujer.
De alguna forma estos homenajes son ejemplos iluminados para entender el alma nacional, esto es sacar las castañas con la mano del gato: el currículum imprescindible para acceder al más modesto trabajo, ya en democracia, consistía en exhibir las heridas de guerra públicamente. Nos hemos ya habituado a ver en las esferas del poder a verdaderos rufianes de cuello y corbata, socialistas en el verbo, mas no en las convicciones y los actos, y otras extrañas especies de colección sociológica.
Conocí muchos anónimos herederos, que surgían de las poblaciones marginales, de los cercenados partidos políticos, de las agrupaciones de defensa a los derechos humanos, que lentamente y año tras año, fueron sumándose al rito de conmemorar la muerte de Neruda, convocando a la vida. Ellos me señalaron que las verdaderas herencias no consisten en tener un prócer familiar, con mayor fortuna o fama, sino en sentir que ser parte de la multitud, es un acto que revoluciona al individuo. Muy pocos familiares, y escasos amigos se acercaron a defender el derecho básico de honrar la memoria de los muertos. Que yo sepa, ninguno de los directores de la Fundación Pablo Neruda, jamás estuvo presente para haber ganado el derecho a representar por razones éticas al poeta, ante la ausencia de argumentos intelectuales.
A Neruda infructuosamente se le ha intentado instrumentalizar, haciendo de su legado poético una torpe caricatura, una estampita religiosa vendida por miles al mejor postor. A la sociedad chilena, le importa poco que Neruda hubiera centrado con tanta pasión su capacidad creativa en procesos políticos y sociales que ponen al hombre y a Latinoamérica como protagonista central.
La presencia de una rutilante figura del espectáculo nerudiano, el inefable presidente vitalicio de la Fundación Pablo Neruda, Juan Agustín Figueroa, sirve de inmejorable ejemplo del protagonismo innecesario que rodea un proyecto serio, como es la reedición de Toros.
Ni los detractores más furibundos de la fundación, podrían dejar de desconocer que el protocolo es un mal necesario, y que la presencia de miembros del directorio, deba considerarse.
Agregar a esto contenidos adicionales, es francamente una exageración: la presencia de significación ritual en un lanzamiento es proporcionalmente directa a lo que cada cual pueda aportar o decir en los discursos.
El propio gobierno, en la entrega del Premio Iberoamericano de Poesía, recurre a Juan Agustín Figueroa, como aval de algo intangiblemente incomprensible: él realiza las llamadas telefónicas a los galardonados; el cumple con hacer la simulación de un protagonismo inexistente: el premio lo da el gobierno, lo financia el gobierno, y lo decide un jurado independiente.
El Sr. Figueroa en estas circunstancias debería ser invitado por protocolo, pero su papel debiera estar circunscrito a esa situación. Lo dicho, debido a que por testimonio directo me he informado que muchos de los premiados desconocían que la fundación no tiene ninguna relación con este premio.
No en vano alguien de mi familia le comentó al jurisconsulto, de que día a día su parecido físico con el poeta que representa, iba en aumento. Yo agregaría que de tanto perseguir mapuches, ha mutado en un vivo retrato de Michimalonco, analogía que Neruda hizo con el presidente Pedro Aguirre Cerda, cuando nuestra cancillería le prohibiera la publicación de una revista hecha en México, que en la portada tenía la foto de una mujer mapuche: no somos un país de indios, le dijeron.
Este bautizo y la edición clon, fue auspiciada por el Banco Itaú. La fundación además de la sonrisa obispal, otorgó el beneficio del auspicio nominal y sacramental, mediante el pago de los derechos de autor con algunos ejemplares, práctica común en ediciones de bajo tiraje. Es posible que existan otros apoyos, lo ignoro, ni tampoco me interesa mucho saberlo. Me basta con saber que iniciativas como esta son escasas, teniendo todos los recursos para realizar una gestión cultural de algún peso, hecho que evidentemente es una carencia, y que vengo señalando desde hace años.
Entiendo perfectamente que, en estas circunstancias, quien públicamente ha considerado mediocre la conformación de la fundación, exceptuando a Volodia Teitelboim, no pueda optar a la sonrisa de charol de los cócteles inaugurales.
Pero mi repulsa es sincera: me resulta difícil no reparar que en los discursos oficiales, cuando la fundación debiera entregar efigies con el rostro de Neruda en relieve, le terminen otorgando esfinges a los galardonados, y sin facilitarles un camión. ¿Es que no hay nadie que pueda hacer los discursos de voceros de la fundación sin recurrir a la diarreica retórica hueca, que apela a lugares comunes, y que no tiene compasión ni con la sintaxis ni con la gramática, o el significado de las palabras? ¿No es una vergüenza que quienes representan a Neruda, no sepan hablar y cuando lo hacen terminen con toda la audiencia bostezando?
Tampoco puedo olvidar el bochorno de cierto directorcillo de poca monta, que en un discurso de bienvenida a Ernesto Sábato, señaló su irreprimible emoción de conocer al autor de El Socio (novela del escritor chileno Jenaro Prieto, publicada en 1923), libro que –dijo- acompañó su infancia y juventud.. Sábato, pese a esa mueca dolorosa que le acompaña, tuvo un momento de hilaridad, cuando hizo notar a los participantes de la ceremonia que para efectos escriturales, el no tenía socio (el mismo espécimen y una dama ligada a la fundación, conminaron a un tercero a que escribiese algún artículo para desacreditarme, de acuerdo al testimonio directo dado a mi persona).
Hay casos en que otros portavoces han encontrado razonable e inteligente que la fortuna del poeta se invierta en empresas señaladas en informes del gobierno chileno como facilitadoras de centros de tortura y asesinato durante la dictadura.
Como justificación destacan las obras de beneficio a la cultura, que esas empresas han hecho. Idéntica situación fue la ocurrida con cierto congresista colombiano, recordado con cariño por obras sociales en varias ciudades asoladas por la droga y la pobreza. En Medellín, hablar mal de este difunto congresista, equivale a un atentado a un templo.
Por cierto comprendo también a quienes consideran mis palabras dolosas, destempladas, inconsistentes. Habrá pues que poner en una balanza los hechos y los dichos de cada cual, y en consecuencia juzgar.
Curioso que algunos logren posicionamientos sociales, con apenas un maquillaje cultural barato, careciendo del más común de los sentidos: el sentido común, según Leonardo Da Vinci.

Vitalicios y edecanes en su tinta.

Manuel Basoalto, motu proprio ha escogido el camino de ser el edecán incondicional de Figueroa, cuando describe en su discurso a su querido amigo con alegría, y servilmente le aleja, a quienes como yo, ejercen el soberano ejercicio de la libre expresión señalando la prepotencia y la incapacidad de este señor y sus camaradas de directorio. Jorge Edwadrs, los describe mejor que yo: empresa cultural bastante rasca que no se preocupa de lo literario. Muchos, no solo él, se refieren a Figueroa y compañía, con palabras irreproducibles. Y no se trata de resentidos, hablo de premios nacionales de literatura, mis hermanos mayores, quienes en privado han cuestionado con argumentación coherente y pasión la forma de actuar de la fundación, y su vocación para jamás enmendar rumbos.
Basoalto debiera repetir los juicios iracundos que en privado ha compartido conmigo, en relación al hombre de la representación vitalicia de Neruda, en el planeta tierra: el mismo ciudadano que encarceló a mapuches de la región de Temuco, por un hecho policial, en que terminó aplicando la ley antiterrorista, creada por Pinochet para justificar o encubrir crímenes políticos, que ni la ultraderecha fascista jamás a invocado en ninguna ocasión.
Por estos días obreros de las minas del cobre, en violentos incidentes, han provocado pérdidas de millones de dólares. Ni en estos casos, la justicia chilena ha aplicado la odiosa e inhumana ley antiterrorista. Con uno de estos millones se podrían haber construído quizás más de una decena de casas, semejante a la que presuntamente fue quemada al Sr. Figueroa por mapuches indignados de ser ninguneados por leyes injustas. ¿Qué diría Neruda, qué diría Pablo Neruda, el hermano de mi abuelo Rodolfo? ¿En qué situación queda el poeta y su legado ético y estético que realizó el más grande homenaje a las minorías étnicas de América?
No hay que olvidar que entre los especialistas internacionales citados a declarar al tribunal, que terminó encarcelando a los mapuche, estaba entre otros Raúl Sohr, el que a través de medios de prensa televisivos y escritos, nos demostró que en este caso no existía ninguna forma de interpretar tales actos como terroristas. Este especialista internacional de conflictos bélicos, es respetado no solo en el territorio nacional, sino en muchos países del mundo.
Basoalto, para efectos de la edición de Toros, debe considerársele con justicia que ha ganado el título de alguacilillo, ya que hablar de banderillero o mozo de espadas, sería demasiado. El toreo al alimón de la bestia que muge y se retuerce, en la cuna de la memoria, es cosa de gigantes: Picasso y Neruda, pueblan el imaginario del hombre por venir, con pasiones inconmensurables, y el rescate de sus obras, es un ejercicio imprescindible.
Debe por tanto no perderse el rumbo a consecuencia de las palabras de este ciudadano: simplemente no es sano huir del debate, o hacer una práctica habitual hablar por la espalda. Ni mucho menos lograr notoriedad a costa de unas cuantas friegas de pomada nerudiana, debido a que los escuálidos méritos personales no lo permiten.
Tampoco parece una buena idea, que el gobierno no tenga gobierno sobre sus actos culturales relativos a Neruda. Se puede ser cortés sin quitar lo valiente.
Cada cual pues a lo suyo, y nada más que lo suyo: la furia sublimada en una obra de arte perenne, nada tiene que ver con la innecesaria preservación de la furia.


Bernardo Reyes.
Nota: La imagen de la portada,corresponde a la edición original de 1960. Las dos aguadas son del mismo libro, AVANT LA PIQUE y LES BANDERILLES, respectivamente.