domingo, 15 de julio de 2007

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Un blog quizás sea una forma de exorcizar la soledad desde donde se ejerce el oficio de la escritura.
O el registro de un transeúnte vagando por calles que desconoce, en medio de rostros que nunca vuelve a ver.
Algo de todo eso me da vueltas en este inicio.
Aunque como declaración de principios, no está demás señalar que escribo por un movimiento instintivo que busca aferrarse, aunque sea por un breve instante, a una especie de tabla de salvación o redención, antes que el flujo de la vida llegue al océano final.